¿Cuáles son sus bienes más preciados a proteger en un proceso de Divorcio?

Sus bienes más preciados a proteger en un proceso de divorcio son usted y sus hijos. Por eso debe plantearse de manera muy clara que si usted ha decidido divorciarse, sus hijos no tienen por qué quedarse sin padre o sin madre, sino que los siguen teniendo a los dos.

¿Y cuál es el mejor Divorcio?

El mejor divorcio es el que logra el mejor acuerdo para todas las partes implicadas. Por eso, antes de iniciar su proceso de divorcio debe estar muy seguro(a) de hacerlo, porque lo ha pensado muy bien desde todo punto de vista. Es importante saber que en todos los matrimonios hay “crisis” y muchas de ellas pueden solucionarse con el diálogo y la comunicación.

Pero si usted cree que se encuentra ante más que una “crisis matrimonial” sin solución y que lo más conveniente es plantearse seriamente el divorcio, intente que sea de “mutuo acuerdo”. Es mejor para usted, para su todavía cónyuge y para sus hijos (si los tiene), puesto que no hay que olvidar que también se han compartido en familia muchos momentos felices. Cuando sea conveniente involucre a sus hijos, pero con madurez, pensando en el bien de ellos, sin “manipularlos” en beneficio suyo y en perjuicio de su pareja. Nunca “use” a sus hijos como venganza para “castigar” a su ex-cónyuge.

Tampoco olvide calcular muy bien y objetivamente su situación financiera: gastos, ingresos, de qué van a vivir usted y sus hijos, cómo van a vivir. En definitiva, planifique bien para protegerse bien y para protegerlos bien.

¿Y cuáles son los aspectos más importantes a tener en cuenta si decido divorciarme?

Son muchos los aspectos a tener en cuenta si decide divorciarse. Uno de los más importantes es asesorarse de un buen abogado(a) de familia, comprometido con su profesión, consciente de su misión y de la importancia de los asuntos personales, emocionales, afectivos, biográficos y familiares que se tratan en estas causas.

Debe saber que cada divorcio, como cada matrimonio, es único e irrepetible y, por eso mismo, cada uno tendrá sus propias circunstancias personales, familiares y económicas. Habrá procesos de divorcios más sencillos en los que no hay hijos, ni liquidación de la sociedad conyugal y, además, serán de mutuo acuerdo. Otros divorcios serán menos sencillos porque, aunque siendo de mutuo acuerdo, existen hijos y tendrán que decidirse asuntos tan importantes como la guarda y custodia de los hijos y si ésta es compartida o no lo es; el régimen de visitas, en el que se tendrá en cuenta también la visita de los abuelos a sus nietos; la pensión de alimentos y en qué proporción contribuirán los padres a la misma; la atribución del uso y disfrute de la vivienda y ajuar familiar; también tendrá que hacerse la liquidación de la sociedad conyugal, la cual dependerá del régimen económico matrimonial al que se hubieran acogido los esposos y, si hay lugar, a la pensión compensatoria, etc.

Lo más benéfico y recomendable para los esposos y para los hijos es que el divorcio se haga de mutuo acuerdo, ya que todas estas cuestiones que acabo de mencionar respecto de los hijos y de los bienes conyugales, se pueden decidir voluntariamente entre los mismos esposos mediante el llamado convenio regulador, conforme a como ellos mismos quieran y establezcan. Porque de no ser el divorcio de mutuo acuerdo, sino contencioso, sería más costoso no sólo desde el punto de vista económico, ya que cada cónyuge tendría que pagar su propio abogado y procurador, sino que sería también más costoso desde el punto de vista personal, familiar, emocional, psicológico y afectivo ya que no serían los esposos los que decidirían voluntariamente mediante su convenio regulador, sino que decidiría el juez, mediante una sentencia impositiva. Los esposos al convenir de mutuo acuerdo pueden “descargar” al juez de la solución de estos conflictos familiares.

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