La Simulación del Consentimiento Matrimonial en Derecho Canónico
Domingo, 8 Junio 2008En el acto de simular debe existir una razón clara y contundente por la cual la persona se decide a declarar falsamente que quiere casarse. Deben darse dos motivos: 1. Un motivo que induce a querer adquirir el estado matrimonial, 2) y otro motivo que lleva a querer que el matrimonio que celebra sea inválido. El acto de simular consiste en expresar en modo serio y solemne la fórmula del consentimiento matrimonial, pero sin consentirlo con la voluntad. Si un contrayente declara no haber querido con su voluntad aquello que manifestó externamente con las palabras y/o los gestos, quiere decir que el acto celebrado no tiene valor jurÃdico y que por tanto fue un acto simulado en el que excluyó el objeto del mismo del matrimonio, lo que tendrá como consecuencia la nulidad matrimonial. Sigue ...

La editorial Bosch ha editado (Mayo de 2008) esta monografÃa en la que se asegura que en nueve de cada diez procesos de nulidad, las causas que originan la nulidad de un matrimonio son de Ãndole psicológico/psiquiátricas.
Matrimonio, familia y Cultura es una obra que tiene una virtud, muy reconfortante además, de recordarle al lector -de manera nueva- su dignidad personal. No es por tanto un tratado más de Derecho matrimonial ni un texto en el que se reviven o validan teorÃas matrimoniales. Es un enfoque interdisciplinar en el que sobresalen unas adecuadas bases históricas y culturales para la comprensión universal de estos temas tan importantes para la sociedad y el derecho.
He tenido el privilegio de conocer personalmente al Papa Juan Pablo II, de conversar con él y de tener varios encuentros directos en la Santa Sede durante mis estudios de doctorado en Roma. Mi emoción y expectación ante cada encuentro con Juan Pablo II eran enormes, mezclados con algo de nerviosismo que desaparecÃa al estar frente a él, al ver su mirada y su sonrisa serena y, especialmente, al percibir su disposición de escucha atenta a lo que le decÃa, acercaba su oÃdo moviendo lentamente su cabeza, reflejando una actitud de interés profundo en lo que escuchaba y en la persona que le hablaba.