diciembre, 2008 | Derecho Matrimonial y de Familia en el área Civil y Canónica

Entradas de diciembre, 2008

Las Causales de Nulidad del Matrimonio Católico

Lunes, 22 diciembre 2008

Todos hemos oído hablar de la ley de la causa y el efecto: “todo efecto tiene su causa”, o  “toda causa tiene su efecto”, lo que también puede expresarse  como  “no hay causa sin efecto ni efecto sin causa”. Como queramos enunciarla no importa tanto, porque entendemos que esta ley es lógica e infalible. Podría decirse que en derecho matrimonial canónico la ley de la causa y el efecto es la que resume y explica las causales de nulidad del matrimonio católico, ya que la causa que origina el matrimonio verdadero es el consentimiento matrimonial válido; y el efecto del consentimiento matrimonial válido es el matrimonio verdadero. Por lo tanto, no  hay efecto si no hay causa (no hay matrimonio si no hay consentimiento matrimonial) o, lo que es lo mismo, no hay causa sin efecto (sin consentimiento matrimonial no hay matrimonio). Es así de sencillo y de simple. Sigue ...

El matrimonio no es un contrato, es mucho más… es una alianza

Miércoles, 10 diciembre 2008

El matrimonio es evidentemente una realidad antropológica, puesto que sólo se da entre los seres humanos. De aquí que un desarollo adecuado de la realidad matrimonial y familiar, no pueda partir sino de una antropología adecuada: el hombre (ya sea varón o mujer) es un ser en relación. Si el diseño personal del hombre es esencialmente relacional, la alteridad resulta ser un elemento clave para entender el verdadero concepto de persona, de libertad, de amor, de justicia y, de manera especial, para determinar la verdadera naturaleza jurídica del vínculo matrimonial. La mutua y recíproca donación sincera entre un hombre y una mujer que se da en el matrimonio, se realiza siempre en una relación interpersonal, lo que implica reconocer al otro como un ser personal y ser reconocido por el otro como persona. Sigue ...

El derecho de corrección de los padres sobre sus hijos

Lunes, 8 diciembre 2008

Los padres tienen el derecho y el deber de educar a sus hijos, de guiarles, aconsejarles y corregirles para que sean personas de bien, libres y responsables. Es ésta una tarea maravillosa y grandiosa que requiere mucha paciencia, madurez, constancia, fortaleza de espíritu, buen criterio; requiere el ejercicio de muchas virtudes y, sobre todo, requiere mucho amor. Educar a los hijos exige mucho más que procurarles alimento, vestido, vivienda, colegio, salud, bienestar, descanso y diversión. Exige un ambiente familiar propicio y un clima de confianza, de comunicación y de respeto. Exige, especialmente, que los padres tengan muy claro cómo quieren educar a sus hijos, qué valores quieren inculcarles para que sus hijos sean felices y personas realizadas en todo sentido. Sigue ...