¿Cuándo y cómo comienza un proceso de sucesión o de herencia?

Cuando una persona fallece se desencadena un proceso de sucesión que inicia desde el momento mismo de la muerte y termina con la aceptación de la herencia, respetando la voluntad del fallecido manifestada en el testamento, siempre y cuando se hayan cumplido los requisitos y formalidades legales (sucesión testamentaria). Si el difunto no ha dejado testamento, se seguirá lo dispuesto en la Ley civil o foral (sucesión ab intestato o sin testamento).

¿Qué es un testamento y qué es un legado?

El testamento es un acto jurídico personalísimo, propio e indelegable por el cual una persona dispone, para después de su muerte, de todos sus bienes; también admite actos de carácter no patrimonial, como puede ser el reconocimiento de un hijo. Debe distinguirse entre las disposiciones del difunto a título de herencia y a título de legado y entre testamentos comunes y especiales. Hay Comunidades Autónomas que tienen el llamado Derecho Foral, que regula de una manera especial estos temas; por ejemplo, permiten que el testamento se haga mancomunadamente, establecen un especial orden de sucesión, etc.

Existen varias clases de testamentos:

– Testamentos comunes: testamento ológrafo, testamento abierto y testamento cerrado.

– Testamentos especiales: testamento militar, testamento marítimo y el realizado en país extranjero.

En un proceso de sucesión testada (con testamento dejado por el difunto) o de sucesión intestada (cuando el difunto no dejó testamento) existen unos herederos legítimos a quienes no se les puede desconocer su derecho a heredar ni la porción de la herencia que les corresponde por los respectivos grados de parentesco. Son los llamados herederos forzosos, a quienes les corresponde la legítima: los hijos, el cónyuge, los padres, etc.

El testador puede disponer de sus bienes a título de herencia o de legado. El legado se separa de la herencia y no es objeto de reparto entre los herederos. Se llama legatario al que recibe un legado, es decir, al que recibe del difunto un bien específico o genérico. El legado no puede perjudicar la legítima (lo que le corresponde a los herederos forzosos). El heredero puede aceptar simplemente la herencia o aceptarla con beneficio de inventario o repudiarla (rechazarla). El legatario puede aceptar o rechazar el legado.

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