Si usted se está planteando un proceso de nulidad de su matrimonio católico pueden surgirle muchas dudas al respecto. Intentaré describirle las más comunes.

¿Todos los abogados pueden llevar causas de nulidad de matrimonio católico?

No todos los abogados pueden asumir la dirección letrada de una nulidad matrimonial canónica. Quien solicita una nulidad matrimonial debe estar bien asesorado por un abogado con muchos años de experiencia en la materia, con una formación jurídica sólida, se exige que sea Doctor en Derecho Canónico y ha de contar con una autorización (del Obispo o Arzobispo) para llevar la causa ante los Tribunales Eclesiásticos. El abogado canonista debe estar en constante formación.

¿Es lo mismo un proceso de divorcio a un proceso de nulidad de matrimonio canónico?

Un proceso de divorcio es totalmente diferente a un proceso de nulidad de matrimonio canónico. El divorcio se interpone ante los Juzgados Civiles y la nulidad del matrimonio canónico ante el Juez Eclesiástico. Para solicitar el divorcio no hace falta alegar causales, basta el mutuo acuerdo o la voluntad de uno de los cónyuges. Para solicitar la nulidad del matrimonio católico sí hay que alegar causales.

Un matrimonio celebrado por la Iglesia se presume válido, es decir, que los contrayentes quedaron verdaderamente casados y unidos de por vida por el vínculo matrimonial. Algunas veces sucede que matrimonios celebrados por la Iglesia son nulos y por esto mismo los contrayentes no han quedado casados ni unidos por el vínculo matrimonial. Esto hay que demostrarlo, pues en la Iglesia todo matrimonio se presume válido mientras no se demuestre lo contrario.

El proceso de nulidad del matrimonio canónico ha sido profundamente reformado por el Papa Francisco, otorgando una mayor participación a los Obispos, más rapidez y agilidad en la resolución de los casos y declarando la gratuidad en el proceso de declaración de nulidad, buscando así mejorar el sistema “por la salvación de las almas” mientras se reafirma la enseñanza católica de la indisolubilidad del matrimonio. El Papa Francisco afirma que esta reforma “no favorece la nulidad de los matrimonios sino la prontitud en el proceso”.

Cuando la Iglesia declara la nulidad de un matrimonio católico, quiere decir que la convivencia conyugal durante el matrimonio declarado nulo fue moral y lícita, que los hijos que se tuvieron son legítimos para la Iglesia, que permanece la obligación de los padres de alimentar y educar a sus hijos y que se originan todas las obligaciones civiles derivadas del matrimonio como son la sociedad conyugal, su régimen económico matrimonial, etc.

¿Cuáles son las causales para declarar nulo un matrimonio canónico?

Las causales para declarar la nulidad de un matrimonio canónico son muy diversas y dependen de si hay vicios en el consentimiento matrimonial, o de si hay impedimentos o prohibiciones matrimoniales. Las más comunes suelen ser: 1. Si uno de los cónyuges se ha casado por la Iglesia teniendo todavía otro vínculo matrimonial vigente; 2. Si se da la impotencia para el acto conyugal en el esposo o en la esposa; 3. Si alguno de los contrayentes carecía de suficiente uso de razón; 4. Si teniendo suficiente uso de razón, carecía de la necesaria discreción de juicio. 5. Si teniendo suficiente discreción de juicio para entender las obligaciones esenciales del matrimonio y aún queriéndolas cumplir, es incapaz de cumplirlas por una causa de naturaleza psíquica (por ejemplo, es incapaz de guardar la fidelidad, de vivir unido de por vida, de llevar una vida sexual normal, de educar y alimentar a sus hijos, etc.) 6. Por simular casarse y en realidad no hacerlo porque excluyó voluntariamente quedar verdaderamente casado, o excluyó voluntariamente la fidelidad o la procreación o la indisolubilidad del matrimonio, etc.; 7. Si uno de los cónyuges se casó engañado por el otro por una cualidad que no tiene y que perturba gravemente el matrimonio; 8. Si alguien se casó por miedo, coacción o sin libertad suficiente.

¿Es necesario que los dos esposos estén de acuerdo en pedir la nulidad canónica? ¿Y si la otra parte no quiere pedirla? 

No es necesario que ambas partes estén de acuerdo en pedir la nulidad; basta con que una de ellas quiera pedirla para que el procedimiento pueda seguir adelante. Es conveniente y recomendable que ambas partes actúen dentro del proceso de manera activa, pero no es obligatorio, ya que puede concederse la nulidad a pesar de que el demandado esté en contra o nunca llegue a prestar declaración. Si el Juez Eclesiástico considera que con las pruebas presentadas por el demandante ha quedado suficientemente probada la causa de nulidad invocada, puede dictar sentencia declarando la nulidad matrimonial.

¿Se lleva con absoluta discreción y confidencialidad el proceso de nulidad del matrimonio católico?

Todo el proceso se lleva con absoluto y exquisito sigilo y confidencialidad. Los testigos sólo responden a las preguntas que se formulen a cada uno y no conocen las preguntas y respuestas realizadas a los demás testigos o a las partes.

No hay audiencia pública. En un proceso de nulidad de matrimonio católico no suelen realizarse actos simultáneos entre los esposos, de manera que lo más frecuente es que el proceso termine sin que las partes hayan llegado a cruzarse.

¿Cuánto tiempo puede durar un proceso de nulidad de matrimonio católico? 

El nuevo proceso canónico de nulidad matrimonial, será más ágil que el anterior proceso de nulidad, puesto que el Papa Francisco ha decidido retirar la apelación automática que se generaba luego de que se tomaba la decisión de nulidad, ya que antes de esta reforma, una vez que se decidía la nulidad de un matrimonio en primera instancia, éste debía pasar a un tribunal de segunda instancia, puesto que se necesitaban dos sentencias iguales, lo que era una innecesaria postergación del proceso, particularmente cuando nadie contradecía la primera sentencia. Sin contar que si no había dos sentencias iguales, había que ir a Roma para buscar la paridad de sentencias, con la consecuentes demora, dificultad y carestía. Con esta reforma, solo se necesitará una sentencia, a menos que se haga una apelación. Si hay apelación, el Papa señala que ahora se podrá hacer en la Arquidiócesis más cercana, conocida como la “Sede Metropolitana” y ya no habrá necesidad de dirigirse a Roma.

El Pontífice también ha establecido que cada Diócesis en el mundo nombre a un juez o un tribunal de la Iglesia para procesar los casos. Cada Obispo local puede ser el único juez o puede establecer un tribunal de tres miembros. De ser así, al menos uno de ellos debe ser clérigo y los otros dos pueden ser laicos.

El Papa también ha declarado que el proceso de nulidad sea gratuito, una práctica que ya se realizaba en muchas Diócesis. La reforma hace que la gratuidad sea ahora universal.

¿La nulidad de un matrimonio católico sólo se la “conceden” a personas ricas y famosas?

Esto es absolutamente falso. Es verdad que una nulidad matrimonial concedida a una persona rica y famosa tiene gran repercusión en los medios de comunicación, pero también es verdad que en los mismos medios de comunicación no se publican muchas nulidades matrimoniales concedidas a personas anónimas y que no son ricas. Lo cierto es que hay muchas personas adineradas y famosas a las que no se les concede la nulidad matrimonial católica y hay muchas personas anónimas y sin dinero a las que tampoco se les concede la nulidad porque no hay causales ni pruebas suficientes para declararla. Lo importante es dilucidar si existió o no un verdadero matrimonio.

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