Posesión del estado de cónyuge

Miércoles, 17 Mayo 2017 | Categoría: Familia, Matrimonio - 1.505 lect.

La posesión de estado existe, en el caso de los esposos, cuando han contraído matrimonio inscrito en el Registro Civil correspondiente y cohabitan en su calidad de estado conyugal o, lo que es lo mismo, de esposos. Es decir, hay posesión de estado cuando alguien ocupa una determinada situación familiar bajo el título de hijo, padre, esposo… Pero, en algunas ocasiones, puede aparecer disociado el título de estado y la posesión de estado y es cuando se deben instaurar las acciones de reconocimiento o de impugnación de ese título para que surjan sus respectivos efectos jurídicos.

La posesión de estado se encamina al parentesco de que se trate (conyugal, filiación, paternidad, maternidad), para poder gozar de los derechos y de las obligaciones que aquel parentesco comporta. Lo que persigue la acción de posesión de estado es el reconocimiento o la impugnación del título en sí y, por tanto, del goce o la exclusión, según el caso, de los derechos y obligaciones que surgen del título.

Los estados cuya posesión producen más acciones ante los tribunales de familia son los estados de cónyuge y de hijo. La posesión del estado de cónyuge busca convalidar las irregularidades formales que puedan existir en la partida de matrimonio. Aunque en principio la única prueba válida del matrimonio es la copia registrada y certificada del acta de su celebración, el ejercicio de la acción de reconocimiento de la posesión de estado permite a los cónyuges solicitar al Juez competente que declare la existencia del matrimonio, cuando concurran las siguientes circunstancias:

– Que haya indicios de que por dolo o culpa del funcionario respectivo no se ha inscrito el acta de matrimonio en el registro correspondiente.
– Que se presente prueba auténtica de la publicación o fijación del edicto matrimonial, salvo en los casos en que la ley dispensa de ese requisito.
– Que exista prueba plena de posesión de estado conforme. La posesión de estado de cónyuge, unida a otras condiciones, sirve para probar el matrimonio a falta del acta respectiva. La posesión de estado conyugal es una de las pruebas que pueden hacerse valer en juicio para obtener prueba supletoria de la partida de matrimonio.

En estos casos, se debe obtener un pronunciamiento judicial sobre el estado civil conyugal, por ser el estado civil de las personas una cuestión indisponible y  de orden público. Esa sentencia judicial solo pueden solicitarla las personas interesadas en que se reconozca o se impugne esa posesión de estado conyugal.

La posesión de estado de cónyuge produce como principal efecto la prueba de la titularidad del estado civil conyugal, haciendo valer una situación de hecho frente a la sociedad para ser reconocida en derecho. La situación de hecho es la de dos personas que viven maritalmente, cohabitan como esposos y son reconocidos como tales por la familia y por la sociedad.

Es importante advertir que la posesión de estado de cónyuges por sí sola no puede reemplazar como prueba la presentación de una partida de matrimonio inscrita en el Registro Civil respectivo, ya sea invocada por los cónyuges en sus relaciones con los herederos del otro, ni tampoco por los hijos nacidos del matrimonio contra aquellos que desconocen su condición de hijos matrimoniales.

Por: Patricia Alzate Monroy, Doctora en Derecho

Un comentario referente a “Posesión del estado de cónyuge”

  1. Interesante Sentencia 240/2015 de 12 de mayo del Tribunal Supremo, Sala de lo Civil, en la que se fija doctrina jurisprudencial en relación a la impugnación de filiación en donde no resulte aplicable la presunción legal de paternidad, bien afectante a la filiación matrimonial o extramatrimonial y a sus respectivos plazos de ejercicio (artículos 136 y 140 del Código Civil).

    También se plantea la quiebra de la presunción legal de paternidad tras la separación de hecho de los esposos, por lo que no existe posesión de estado conyugal. La razón no es otra que la quiebra del fundamento de la presunción legal de paternidad matrimonial (artículo 116 del Código Civil), esto es, la presunción de la convivencia entre cónyuges (artículo 69 del Código Civil). Presunción que, en el presente caso, ha resultado claramente destruida en atención a la larga y continuada separación de hecho (8 años) que precedió al divorcio de los cónyuges.

    En el procedimiento cursado quedó acreditada la no paternidad biológica del actor y que el título formal de la determinación de la filiación se llevó a cabo mediante la inscripción del nacimiento en el Registro Civil realizada por el hermano de la madre, con pleno conocimiento de la separación de hecho de los cónyuges.

    1. La Sala fija doctrina jurisprudencial en el sentido de que en los supuestos de impugnación de la filiación por el marido en donde no resulte aplicable la presunción legal de paternidad, por estar los cónyuges separados legalmente o de hecho, ni exista atribución de la filiación al marido por declaración conjunta de ambos cónyuges o reconocimiento de éste al respecto, el régimen de ejercicio de la acción se ajustará a lo dispuesto en el artículo 140 del Código Civil.

    2. Los antecedentes de hecho tratan del matrimonio formado por el recurrente y la demandada donde nacieron dos hijas en los años 1971 y 1977, la última de ellas, ya fallecida. Tras ocho años de separación de hecho ambos esposos se divorcian en virtud de sentencia de 7 de junio de 1986, en la que se fijan únicamente medidas a favor de la única hija viva del matrimonio. En el año 1995 con ocasión de tramitarse ante el Juzgado de Primera Instancia Nº 5 de Vigo un procedimiento de jurisdicción voluntaria sobre acogimiento de la menor, el recurrente fue llamado para ser oído en calidad de padre de dicha menor, momento en el que por primera vez tuvo conocimiento de la existencia de dicha menor y de la filiación atribuida. El 20 de octubre de 2010, el hombre formula demanda de impugnación de la filiación no matrimonial con base en el artículo 140 del Código Civil. A instancia del propio demandante, se lleva a cabo en este procedimiento la prueba biológica de paternidad que lo excluye como padre biológico.

    3. El Juzgado de primera instancia estimó la pretensión ejercitada declarando no existir posesión de estado y con base en la prueba biológica practicada, declaró la falta de filiación. La parte demandada interpuso recurso de apelación frente a la anterior sentencia. El Ministerio Fiscal se pronuncia en contra de la estimación del recurso de apelación.

    4. La Audiencia Provincial acoge el recurso de apelación interpuesto por la demandante, parte demandada, y declara que la acción ejercitada es errónea puesto que se impugna una filiación como no matrimonial cuando en realidad es filiación matrimonial, pues a la fecha de nacimiento no había tenido lugar el divorcio entre el actor y su esposa.

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