El maltrato psicológico es causa de desheredación

martes, 10 marzo 2015 | Categoría: Familia, Filiación, Herencias - 6.268 lect.

El maltrato psicológico del heredero al testador es causa de desheredación. Así lo reitera el Tribunal Supremo en su Sentencia número 59/2015, de fecha 30 de enero, ratificando su Sentencia de 3 de junio de 2014, en las que se interpreta el artículo 853.2 del Código Civil. En el caso analizado, se comprobó el estado de zozobra y afectación profunda que acompañó los últimos años de vida de la causante, tras la maquinación dolosa de su hijo para forzarla, a finales del año 2003, a otorgar donaciones en favor suyo, y de sus hijos, que representaban la práctica totalidad de su patrimonio personal.

1. La sentencia de primera instancia considera que concurre la causa de desheredación del artículo 853.2 del Código Civil, al entender -en este caso- el “maltrato de obra” como la situación existente entre hijo y madre que había llevado a ésta desheredarlo, ya que no sólo le había arrebatado dolosamente todos sus bienes, sino que le dejó sin ingresos con los que poder afrontar dignamente su etapa final de vida. Y argumenta que no sólo debe considerarse comprendido en causa de desheredación el maltrato físico, sino también el maltrato psicológico, ya que el actor maltrató psíquicamente y de manera permanente e intensa a su madre desde el 31 diciembre 2003, en que le arrebató su patrimonio, hasta que la misma falleció el 28 abril 2009, sin intención alguna de devolvérselo, más bien al contrario.

Recurrida en apelación, la sentencia de la Audiencia, con estimación parcial de la demanda interpuesta, revoca parcialmente la anterior resolución en el sentido de declarar la nulidad de la cláusula de desheredación, con la consiguiente reducción de la institución de heredero en cuanto perjudique a la legítima estricta del demandante. Aunque reconoce el grave daño psicológico causado a la testadora, fundamenta su decisión en la aplicación restrictiva de este instituto y en la integridad de la legítima; de forma que el daño psicológico no entra en la literalidad de la fórmula empleada por el artículo 853.2 del Código Civil.

La Sentencia del Tribunal Supremo argumenta, “en primer lugar, y en orden a la caracterización general de la figura debe señalarse que aunque las causas de desheredación sean únicamente las que expresamente señala la ley (artículo 848 del Código Civil) y ello suponga su enumeración taxativa, sin posibilidad de analogía, ni de interpretación extensiva; no obstante, esto no significa que la interpretación o valoración de la concreta causa, previamente admitida por la ley, deba ser expresada con un criterio rígido o sumamente restrictivo”.

“Esto es lo que ocurre con los malos tratos o injurias graves de palabra como causas justificadas de desheredación, (artículo 853.2 del Código Civil) que, de acuerdo con su naturaleza, deben ser objeto de una interpretación flexible conforme a la realidad social, al signo cultural y a los valores del momento en que se producen”.

Actualmente y “en orden a la interpretación normativa del maltrato de obra como causa justificada de desheredación, el maltrato psicológico, como acción que determina un menoscabo o lesión de la salud mental de la víctima, debe considerarse comprendido en la expresión o dinamismo conceptual que encierra el maltrato de obra… la inclusión del maltrato psicológico sienta su fundamento en nuestro propio sistema de valores referenciado, principalmente, en la dignidad de la persona como germen o núcleo fundamental de los derechos constitucionales (artículo 10 Constitución Española) y su proyección en el marco del Derecho de Familia como cauce de reconocimiento de los derechos sucesorios, especialmente de los derechos hereditarios de los legitimarios del causante, así como en el propio reconocimiento de la figura en el campo de la legislación especial; caso, entre otros, de la Ley Orgánica de protección integral de la violencia de género, 1/2004”.

2. Ya mencionamos que el Tribunal Supremo, en su anterior Sentencia de 3 de junio de 2014, declaraba que el maltrato psicológico a los padres es justa causa para desheredar a los hijos. La Sala Civil confirmaba la desheredación de dos hijos que incurrieron en un maltrato psíquico y reiterado contra su padre “del todo incompatible con los deberes elementales de respeto y consideración que se derivan de la relación jurídica de filiación”.

La sentencia analizaba como cuestión de fondo si el maltrato psicológico a los padres es justa causa de desheredación, y concluía que, efectivamente, debe estimarse que es motivo para desheredar a los hijos al asimilarse al “maltrato de obra” que tipifica el artículo 853.2 del Código Civil (que establece como causa de desheredación “haber maltratado de obra o injuriado gravemente de palabra” a los padres).

“El maltrato psicológico, como acción que determina un menoscabo o lesión de la salud mental de la víctima, debe considerarse comprendido en la expresión o dinamismo conceptual que encierra el maltrato de obra”. Añade que la falta de una jurisprudencia clara y precisa sobre la materia, que habían alegado los dos hijos para reclamar judicialmente la anulación de su desheredación, no es obstáculo para esta interpretación, ya que se basa en la dignidad de la persona como núcleo fundamental de los derechos constitucionales y su proyección en el derecho de familia y sucesorio.

El Tribunal Supremo confirmaba así la decisión de la Audiencia de Málaga de rechazar la demanda de los dos hijos que reclamaban la nulidad de la cláusula del testamento de su padre que los desheredó y que se les reconociese el derecho a percibir la legítima (las dos terceras partes de la herencia, que les corresponde forzosamente cuando no hay causa justa de desheredación).

El Supremo subraya el menosprecio y abandono familiar de los hijos hacia su padre en sus siete últimos años de vida, que, ya enfermo quedó al amparo de una hermana, y por quien no se interesaron ni tuvieron contacto alguno, situación que cambió tras su muerte “a los solos efectos de demandar sus derechos hereditarios”.

3. Vemos que son varias las sentencias que confirman la validez de los testamentos en los que los padres  desheredan a sus descendientes por maltrato psicológico. Recordemos la Sentencia de junio de 2014, de la Audiencia Provincial de Cantabria, sobre el caso en que una madre desheredaba a su hija por maltrato psicológico. En dicha sentencia se rechazaba la anulación de testamento solicitada por la mujer desheredada por su madre por haberla maltratado, confirmando la sentencia del Juzgado de Primera Instancia nº 10 de Santander que rechazaba la pretensión de la mujer de cambiar el testamento de su madre quien, al tiempo que la desheredaba, nombraba heredero universal a su nieto, hijo de la demandante.

La sentencia desestimaba el recurso de la mujer porque consideraba que, “tanto por acción como por omisión, mantuvo un comportamiento impropio de una hija con su madre” y, además, “no de forma puntual, efímera y pasajera”. La mujer fue condenada en juicio de faltas por maltratar a su madre, una sentencia que para la Audiencia “no fue sino la denuncia concreta y pública por parte de la madre de un comportamiento de la hija, anterior”.

La sentencia añade que durante la vida posterior de la madre, hasta su fallecimiento en 2012 a los 86 años, se sucedieron las conductas impropias de la hija, ya que la anciana “sufrió permanentes enfermedades, hospitalizaciones, fue declarada dependiente y acabó siendo ingresada en una residencia, y durante ese extenso historial no aparece prueba de que la hija la visitara, acompañara, atendiera…”, sino que era su nieto quien la acompañaba y se hacía responsable de su abuela.

El tribunal entiende que se trata “no sólo de un maltrato tipificado así en un juicio de faltas, sino en palabras afrentosas, irrespetuosas, y que si bien en dicho juicio no llegan a calificarse de coacciones o intimidación, sí que infundían temor a su madre (“te acordarás”). Añade que “sobre todo suponía un sufrimiento psíquico permanente para la madre, tanto por ese comportamiento activo, como por el abandono afectivo permanente (al menos cuatro años), cuando la madre más necesitaba de la cercanía, el afecto y la ayuda material y psíquica de su hija”.

Podríamos traer a colación muchas más sentencias en las que concurre el maltrato de obra como justa causa para desheredar a los hijos. Por ejemplo, otra Sentencia de la Audiencia Provincial de Cantabria, de fecha 31 de enero de 2011, en la que confirma el derecho de un padre a desheredar a su hija por las malas condiciones de higiene y salubridad a las que ésta le sometió en el período en que convivieron en la misma casa.

La demandante pretendía que se declarara injusta su desheredación, basada en haber negado alimentos y haber maltratado de obra e injuriado gravemente de palabra a su padre, interesando la nulidad de la cláusula primera del testamento, la nulidad de la institución de heredero realizada en la cláusula segunda y que se declare que la demandante, como hija única del causante, tiene derecho a percibir la totalidad de la legítima, conformada por las dos terceras partes.

La sentencia de primera instancia desestimó la demanda argumentando que no es preciso que el testador determine el hecho concreto constitutivo de la desheredación, aunque sí la causa. Y que está probado que el causante (padre testador) sufrió un trato desconsiderado, con inevitable afectación en el plano psicológico y psíquico, intolerable a la luz de la realidad social del tiempo de aplicación de la norma. El hecho de desheredarla se justificó en la venta por parte de la heredera de un piso de su madre fallecida, sin consultarle, y en que horas antes de la muerte de su madre, la hija retiró casi 10.000 euros de una libreta de titularidad común. La heredera llegó a ser desahuciada, junto a su marido e hijos, del piso, que su padre tenía en usufructo y en la que su hija residía. La vivienda presentaba unas condiciones de higiene y salubridad pésimas.

El padre llegó a sentir temor respecto a su familia, y, sobre todo, hacia su hija, hasta el punto de que llegó a habilitar una parte de la vivienda a la que no pudieran acceder y dispuso que prefiriera que le atendieran dos sobrinas carnales, en lugar de su hija, como constataron informes de servicios sociales. La sentencia estima probado que bien por actos directos de la demandante, bien por omisiones injustificadas que le son imputables, el testador -su padre-, vivió en unas condiciones indignas de un ser humano, con múltiples denuncias ante organismos públicos, situación que encuadra en el supuesto legal del maltrato de obra, que se da cuando se produce un malestar físico o psíquico permanente e intenso.

4. Creemos que todo maltrato, ya sea físico o psicológico, es causa de desheredación. Y esto es justo y lógico, ya que las relaciones familiares deben estar impregnadas del respeto y la consideración debidas, más cuando se trata de nuestros mayores -nuestros padres y abuelos- quienes necesitan y se merecen, en su última etapa de vida, un acompañamiento y cariño desinteresados por parte de sus hijos, nietos y demás familiares. Lo contrario no sólo implica el desheredamiento a nivel civil, sino que se configura como un delito familiar, a nivel penal.

Por: Patricia Alzate Monroy, Abogada y Doctora en Derecho

3 comentarios a “El maltrato psicológico es causa de desheredación”

  1. Las causas de desheredación requieren una justificación suficiente, de manera que la desheredación, como excepción a la regla general, debe ser interpretada restrictivamente. Si no concurre causa de desheredación, se declarará nula la cláusula. En algunas ocasiones los Tribunales han entendido que la falta de afecto y la ausencia de trato en la última enfermedad escapa a la ley y queda sólo en el campo moral.

    Impugnada la desheredación corresponde acreditar la concurrencia y realidad de la causa fijada por el testador a quienes defienden su eficacia y, de no ser acreditada, no concurría causa de desheredación.

  2. […] herencia, la acción de impugnación del inventario de la herencia, la acción de impugnación de desheredación, la acción de partición parcial de la herencia y su impugnación por lesión. La acción de […]

  3. Código Civil. De la Desheredación:

    Artículo 848: La desheredación sólo podrá tener lugar por alguna de las causas que expresamente señala la ley.

    Artículo 849: La desheredación sólo podrá hacerse en testamento, expresando en él la causa legal en que se funde.

    Artículo 850: La prueba de ser cierta la causa de la desheredación corresponderá a los herederos del testador si el desheredado la negare.

    Artículo 851: La desheredación hecha sin expresión de causa, o por causa cuya certeza, si fuere contradicha, no se probare, o que no sea una de las señaladas en los cuatro siguientes artículos, anulará la institución de heredero en cuanto perjudique al desheredado; pero valdrán los legados, mejoras y demás disposiciones testamentarias en lo que no perjudiquen a dicha legítima.

    Artículo 852: Son justas causas para la desheredación, en los términos que específicamente determinan los artículos 853, 854 y 855, las de incapacidad por indignidad para suceder, señaladas en el artículo 756 con los números 1.º, 2.º, 3.º, 5.º y 6.º.

    Artículo 853: Serán también justas causas para desheredar a los hijos y descendientes, además de las señaladas en el artículo 756 con los números 2.º, 3.º, 5.º y 6.º, las siguientes:
    1.ª Haber negado, sin motivo legítimo, los alimentos al padre o ascendiente que le deshereda.
    2.ª Haberle maltratado de obra o injuriado gravemente de palabra.

    Artículo 854: Serán justas causas para desheredar a los padres y ascendientes, además de las señaladas en el artículo 756 con los números 1.º, 2.º, 3.º, 5.º y 6.º, las siguientes:
    1.ª Haber perdido la patria potestad por las causas expresadas en el artículo 170.
    2.ª Haber negado los alimentos a sus hijos o descendientes sin motivo legítimo.
    3.ª Haber atentado uno de los padres contra la vida del otro, si no hubiere habido entre ellos reconciliación.

    Artículo 855: Serán justas causas para desheredar al cónyuge, además de las señaladas en el artículo 756 con los números 2.º, 3.º, 5.º y 6.º las siguientes:
    La referencia a los números “5.º y 6.º”
    1.ª Haber incumplido grave o reiteradamente los deberes conyugales.
    2.ª Las que dan lugar a la pérdida de la patria potestad, conforme al artículo 170.
    3.ª Haber negado alimentos a los hijos o al otro cónyuge.
    4.ª Haber atentado contra la vida del cónyuge testador, si no hubiere mediado reconciliación.

    Artículo 856: La reconciliación posterior del ofensor y del ofendido priva a éste del derecho de desheredar, y deja sin efecto la desheredación ya hecha.

    Artículo 857: Los hijos o descendientes del desheredado ocuparán su lugar y conservarán los derechos de herederos forzosos respecto a la legítima.

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