Entradas de la categoría ‘Derecho Canónico’

La nulidad del matrimonio canónico por incapacidad psíquica

jueves, 5 junio 2008

Estadísticamente podría decirse que un setenta por ciento de los procesos de nulidad de matrimonios canónicos que se llevan ante los Tribunales Eclesiásticos invocan como causa de nulidad circunstancias de índole psicológica y psiquiátrica. La psicología y la psiquiatría, enfocadas desde una adecuada antropologia personalista,  tienen mucho que aportar al Derecho Matrimonial Canónico, puesto que las Sentencias que declaran la nulidad matrimonial parten de la certeza moral y jurídica de los Jueces, a la que llegan por el análisis jurídico-canónico de las pruebas testimoniales, documentales y periciales aportadas conjuntamente.

Las pruebas periciales contribuyen en gran medida a la decisión judicial, ya que los expertos psicólogos y psiquiatras hacen las correspondientes conclusiones de una posible incapacidad psicológica o psiquiátrica de la persona en cuestión. Estos expertos no emiten sentencias de nulidad matrimonial, sino que analizan la posible incapacidad desde su concreta disciplina. Son los Jueces Eclesiásticos los que emiten la Sentencia de nulidad, basándose -entre otras pruebas- en el análisis psicológico o en el diagnóstico médico-psiquiátrico. El psicólogo no es médico, el psiquiatra sí y ninguno de los dos son jueces, sino peritos.

El canon 1095 establece quiénes son incapaces de contraer matrimonio por no poder emitir un consentimiento matrimonial válido en tres situaciones diferentes: 1. Quienes carecen de suficiente uso de razón (es lo que llamaríamos amencia); 2. Quienes tienen un grave defecto de discreción de juicio acerca de los derechos y deberes esenciales del matrimonio que mutuamente se han de dar y aceptar (es lo que llamaríamos grave inmadurez psicológica); 3. Quienes no pueden asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por causas de naturaleza psíquica (es lo que llamaríamos psiquiátricamente falta de salud mental o enfermedad mental). Aquí observamos que las situaciones señaladas en los números 1 y 3 encajan en la ciencia de la psiquiatría, mientras que la número 2 en la ciencia de la psicología.

La nulidad canónica matrimonial por causas de naturaleza psíquica (canon 1095,3) es muy diferente al grave defecto de discreción de juicio (canon 1095,2). Leyendo estos artículos podrá observar la diferencia entre incapacidad psíquica e incapacidad psicológica, lecturas que puede encontrar en este blog haciendo click en los enlaces señalados.

Existe otra causal de nulidad matrimonial que es “la simulación del consentimiento matrimonial en derecho canónico” que ayuda a entender la diferencia entre no poder consentir matrimonialmente (por incapacidad consensual del contrayente) y no querer consentir matrimonialmente (porque el contrayente excluye parcial o totalmente el consentimiento matrimonial con un acto positivo de la voluntad).

También puede leer cómo es “el proceso de nulidad del matrimonio católico”.

Por: Patricia Alzate Monroy, Abogada y Doctora en Derecho

Fundamentación jurídica de la indisolubilidad del matrimonio (hacia una inculturación de la Verdad del Principio)

viernes, 2 mayo 2008

portadalibro2 -  Fundamentación jurídica de la indisolubilidad del matrimonio (hacia una inculturación de la Verdad del Principio)Investigación jurídica y antropológica de los fundamentos en los que se sustenta la permanencia del vínculo matrimonial.
Autora:  Patricia Alzate Monroy.

La autora aborda desde una perspectiva jurídica y antropológica la evolución del concepto de la indisolubilidad del vínculo conyugal a través de la historia desde el siglo I hasta nuestros días. Hace un planteamiento semántico de los conceptos contrato matrimonial, alianza matrimonial y comunidad conyugal con sus diferentes enfoques y consecuencias.

Matrimonio, familia y cultura

viernes, 2 mayo 2008

matrimonioMatrimonio, Familia y Cultura es una obra que tiene una virtud, muy reconfortante además, de recordarle al lector -de manera nueva- su dignidad personal. No es por tanto un tratado más de Derecho matrimonial ni un texto en el que se reviven o validan teorías matrimoniales. Es un enfoque interdisciplinar en el que sobresalen unas adecuadas bases históricas y culturales para la comprensión universal de estos temas tan importantes para la sociedad y el derecho.

Una obra que pretende resaltar los valores fundamentales de la persona, del matrimonio y de la familia.
Autora:  Patricia Alzate Monroy.

Elegir al Nuevo Gobernante Universal

lunes, 4 abril 2005

portada heraldo - Elegir al Nuevo Gobernante UniversalHe tenido el privilegio de conocer personalmente al Papa Juan Pablo II, de conversar con él y de tener varios encuentros directos en la Santa Sede durante mis estudios de doctorado en Roma. Mi emoción y expectación ante cada encuentro con Juan Pablo II eran enormes, mezclados con algo de nerviosismo que desaparecía al estar frente a él, al ver su mirada y su sonrisa serena y, especialmente, al percibir su disposición de escucha atenta a lo que le decía, acercaba su oído moviendo lentamente su cabeza, reflejando una actitud de interés profundo en lo que escuchaba y en la persona que le hablaba.

La vida del Papa se ha apagado, pero se enciende ahora de una manera potente la luz de su influencia histórica en el momento presente y futuro de la humanidad. El tiempo corroborará la grandeza de su personalidad, de su pensamiento, de su humanidad y de su coherencia de vida al encarnar valientemente lo que predicaba con tanta fuerza: “no tener miedo al dolor, al sufrimiento ni a las contradicciones”. Una voluntad férrea dentro de un cuerpo enfermo y anciano, fue su legado en sus últimas apariciones. Un hombre de fe.

Pero no me referiré a Juan Pablo II en su indiscutible liderazgo espiritual, religioso, moral o intelectual. Quiero referirme al Papa como Jefe del Estado Vaticano. En estos veintisiete años de su Pontificado no ha habido personalidad política de talla mundial que no se haya entrevistado con el Romano Pontífice. El Estado Vaticano, minúsculo territorialmente hablando, pero presente en todo el planeta está perfectamente estructurado, como un modelo de organización funcional y jerárquica sorprendente. El Gobierno Universal de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana es complejo, sólido y con una experiencia de dos mil años de existencia, con todas sus luces y sombras. A la cabeza de este Gobierno Universal, el Papa. En él se concentran todos los poderes ejecutivos, legislativos y jurisdiccionales. No es un gobierno democrático, ni sus decisiones se someten a referéndum. Tampoco es un gobierno despótico ni arbitrario, pues la finalidad y sentido de todas las actuaciones del Vicario de Cristo en la tierra son el amor, el respeto y la dignidad de todos los hombres.

¿Por qué la muerte, elección y sucesión de un Jefe de Estado tan pequeño como es el Estado Vaticano pone en vilo a todo el mundo que, generalmente, permanece indiferente ante la muerte de otros Jefes de Estado? Porque es el Papa. Porque sus decisiones no sólo influyen en las conciencias y comportamiento de los católicos, sino, sobre todo, porque es evidente su influencia y repercusión política y social. ¿Qué pasará con la muerte de Juan Pablo II, quién gobernará la Iglesia mientras se elige al nuevo Papa, quiénes y cómo lo elegirán? Lo cierto es que la historia de la Iglesia se seguirá escribiendo y quien lo suceda continuará la misión de servicio a toda la humanidad.

La Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, del 22 de febrero de 1996, de Juan Pablo II, y que hasta el momento no se había aplicado dada su novedad, recoge la experiencia de muchos siglos. La Sede Vacante que acaba de comenzar, la elección y aceptación del nuevo Pontífice, es un periodo en el que “no se innovará nada”. El gobierno queda confiado al Colegio de los Cardenales sin ninguna potestad sobre cuestiones reservadas exclusivamente al Papa en vida. Los Cardenales que no hayan cumplido 80 años se reúnen en cónclave para elegir al Sucesor; se convoca 15 ó 20 días después de la vacante. Se celebra en la Capilla Sixtina, con la necesaria reserva y discreción. Hay una novedad: los Cardenales se alojan en una residencia situada en el Vaticano llamada Domus Sanctae Marthae, inaugurada en 1996.

La elección se hace por escrutinio, con una votación individual y secreta de los Cardenales electores, contando con dos tercios de los votos. En el momento en que es elegido se le pregunta si acepta ser el Papa y con qué nombre quiere ser llamado y, desde ese momento, adquiere la plena y suprema potestad en la Iglesia Universal; se anuncia su nombramiento en el balcón de la Basílica Vaticana “…habemus Papam” y el Romano Pontífice imparte la bendición “Urbi et Orbi”.

 Publicado en el Diario Heraldo de Aragón, Lunes 4 de abril de 2005 

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