Entradas de la categoría ‘Familia’

Las uniones de hecho en las Leyes Autonómicas

viernes, 2 mayo 2008

Leyes Autonómicas que han regulado las uniones de hecho tanto heterosexuales como homosexuales, antes de la entrada en vigor de la Ley 13/2005, de 1 de julio, que permitió el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Hasta hace muy pocos años las uniones de hecho entre un hombre y una mujer en España carecían de regulación propia y las uniones de hecho homosexuales ni se contemplaban. La primera en legislar sobre parejas de hecho estables fue la Ley Catalana 10/1998, de 15 de julio, seguida por la Ley Aragonesa 6/1999, de 26 de marzo, modificada por la ley 2/2004, de 3 de mayo; la Ley Navarra 6/2000, de 3 de julio; la Ley Valenciana Ley 1/2001, de 6 de abril; la Ley de Baleares 18/2001, de 19 de diciembre; la Ley de Madrid 11/2001, de 19 de diciembre; la Ley Asturiana 4/2002, de 16 de diciembre; la Ley Andaluza 5/2002, de 16 de diciembre; la Ley de Canarias 5/2003, de 6 de marzo; la ley de Extremadura 5/2003, de 20 de marzo; la Ley Vasca 2/2003, de 7 de mayo. Todas estas leyes intentaron dotar de algún estatuto jurídico propio a las uniones de hecho al no existir una regulación estatal al respecto. Ante esta abundancia de leyes autonómicas que regulan las uniones de hecho, cabría preguntarse sobre su constitucionalidad. Desde un punto de vista competencial podría plantearse la inconstitucionalidad, dado que es el Estado el que tiene la competencia exclusiva sobre la legislación civil, mientras que sólo algunas de las Comunidades Autónomas la tienen sobre su derecho foral. Según el artículo 149.1.8. de la Constitución Española, es competencia exclusiva del Estado todo lo relativo a las formas del matrimonio, aplicable a las Comunidades Autónomas con derecho propio y carente de él.

Para leer o descargar el artículo completo en formato PDF.

Por:  Patricia Alzate Monroy, Abogada y Doctora en Derecho. 

Fecha: Noviembre de 2005

¿Nuevo sistema de parentesco y de Familia para el siglo XXI?

miércoles, 8 noviembre 2006

Hasta no hace más de 30 años la filiación estaba fundamentada en el origen biológico de la consanguinidad sin descartar, por supuesto,  la filiación  por adopción. El principio de igualdad de la filiación condujo a la plena equiparación entre los hijos nacidos dentro y fuera del matrimonio y los hijos adoptados. Los hijos o eran concebidos sexualmente por sus padres (dentro del matrimonio, fuera del matrimonio o en unión libre) o eran adoptados. No cabía ni imaginar que los hijos pudieran ser concebidos artificialmente, a través de la procreación médicamente asistida, mediante la fecundación homóloga o heteróloga.

En España la Ley 35/1988, de 22 de noviembre, sobre reproducción humana médicamente asistida,  ha regulado diversos aspectos (médicos, administrativos, penales, civiles) de la aplicación de nuevas técnicas de procreación humana. El primer banco de espermas se creó en 1978 y al tiempo de la promulgación de la ley se calculaba que había 2.000 niños concebidos mediante estas técnicas, calculándose, además, que unas 700.000 parejas podrían beneficiarse de ellas, en 14 clínicas especializadas. La Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida, es la actualmente vigente en España.

Los requisitos para utilizar estas técnicas son los siguientes: a) Deberá haber posibilidades razonables de éxito sin poner en riesgo la vida de la madre o del niño por nacer; b) la mujer solicitante deberá ser mayor de edad, estar en buen estado de salud psicofísica y haber manifestado su consentimiento informado de manera libre y consciente; c) los equipos encargados de aplicar estas técnicas tienen el deber de informar a todos los intervinientes sobre los aspectos biológicos, jurídicos, éticos o económicos de aquéllas; d) los consentimientos dados deben hacerse constar en formularios uniformes; e) en cualquier aplicación de las técnicas la mujer tiene derecho a renunciar a proseguirla; f) la historia clínica individual deberá ser tratada reservadamente, lo mismo que la esterilidad de los usuarios de las mismas y todos los aspectos concernientes al nacimiento de los niños así procreados.

Está prohibida la fecundación de óvulos con finalidades distintas de la procreación humana. El número de pre-embriones transferidos al útero de la mujer deberá ser el más adecuado científicamente, para asegurar razonablemente el embarazo. Se prevé el contrato gratuito de cesión de gametos así como la cesión hecha por el donante y el Centro autorizado; esta donación deberá formalizarse por escrito y de forma anónima. Los datos de identidad serán conservados en el secreto más estricto, y en clave, en el Centro y Registro Nacional de Donantes. La madre y los hijos tendrán acceso a la información general de los donantes, pero no a la identidad de los mismos.

Excepcionalmente, y en caso de peligro de muerte para el niño, será posible revelar la identidad del donante, pero sin publicidad. El donante deberá ser mayor de edad, tener plena capacidad de obrar y no sufrir enfermedades genéticas, hereditarias o infecciosas transmisibles. Los Centros velarán para que de un único donante no nazcan más de seis hijos.

La mujer debe ser informada de los peligros que pueden afectar a la descendencia y durante el embarazo debido a una edad inadecuada de la madre. Si ésta está casada el marido debe prestar plenamente su consentimiento de manera libre, consciente y formal ,y de no estar casada, se exige el consentimiento de su pareja el cual, una vez prestado, equivale al documento que, en su caso, exige el reconocimiento del niño por nacer. La ley permite las técnicas de la procreación asistida a una mujer sola, cualquiera que sea su estado civil, lo cual supone que el niño que nazca carecerá forzosamente de un padre legal.

Así mismo, se autoriza la fecundación post mortem si el marido o su pareja de hecho ha autorizado, por testamento o en documento público, que la mujer sea fecundada dentro de los seis meses siguientes a la muerte del marido, con el esperma que éste había  depositado en un Banco de semen.

La ley prohíbe la gestación por sustitución, también conocida como maternidad subrogada y establece que el vínculo de maternidad deriva del alumbramiento. Igualmente, la ley prohíbe la clonación humana.

Puedes leer y descargar el resto del artículo en formato PDF desde aquí.

NOTA: Hay también otro artículo relacionado con este tema dentro de este mismo blog, que se refiere a los Sistemas de Parentesco y de Familia en el Derecho Canónico, el cual puedes descargar en “Sexualidad, Matrimonio, Familia y Parentesco en Derecho Canónico”.

Por: Patricia Alzate Monroy, Abogada y Doctora en Derecho


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