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¿Cómo cobrar deudas a morosos mediante el proceso monitorio?

lunes, 18 septiembre 2006

El procedimiento monitorio es un proceso que está legislado en España desde la entrada en vigor de la Ley de Enjuiciamiento Civil 1/2000 de 7 de Enero y en el que se puede instar el cumplimiento judicial de una deuda económica mediante un trámite carente de las habituales formalidades legales. Es por esto que puede ser instruido en forma sencilla.

¿Qué es un proceso verbal?

Es un procedimiento judicial sencillo que puede llevar a cabo cualquier persona sin conocimientos jurídicos (en principio no requiere abogado ni procurador). Se usa para reclamar cantidades de hasta 900 euros siempre que la deuda pueda ser acreditada mediante documentos.

¿Qué es un proceso monitorio?

Es un procedimiento judicial sencillo que puede llevar a cabo cualquier persona sin conocimientos jurídicos (en principio no requiere ni abogado ni procurador). Se usa para reclamar cantidades de hasta 30.000 euros siempre que la deuda pueda ser acreditada mediante documentos.

¿Qué finalidad tienen estos procesos?

Su finalidad es favorecer medidas contra la morosidad en operaciones comerciales y evitar juicios innecesarios.

¿Quién puede acudir a este tipo de procesos?

Quien pretenda el pago de una deuda dineraria, vencida y exigible, de cantidad determinada y que no exceda de 900 euros, en el caso del proceso verbal, o de 30.000 euros en el caso del proceso monitorio, acreditando documentos que prueben la deuda.

¿A quién le puede ser útil este procedimiento?

Puede ser especialmente útil para pequeños y medianos empresarios o profesionales que necesiten disponer de un mecanismo rápido y sencillo para el cobro de sus créditos o deudas. Asimismo, resulta muy práctico para el cobro a los propietarios morosos de sus deudas con la Comunidad de Propietarios.

¿Cuál es el coste de un proceso monitorio?

En juicios verbales y para petición inicial de los procesos monitorios en que no haya oposición, no se requiere abogado ni procurador con lo cual y, dependiendo del desarrollo del proceso, esta primera fase no tiene coste. Ahora bien, en el caso de que el deudor formule oposición, este escrito deberá estar firmado por abogado y procurador con los costes que conlleva para las partes.

¿Cómo se inicia el proceso monitorio?

Mediante una petición dirigida al Juez de Primera Instancia del domicilio del deudor, en la que se expresarán la identidad del deudor, el domicilio o domicilios del acreedor y del deudor o el lugar en que residieran o pudieran ser hallados y el origen y cuantía de la deuda, acompañada de los documentos probatorios. En el caso de comunidades de propietarios se puede hacer ante el Juzgado de Primera Instancia del domicilio del demandado o también en el lugar donde se encuentra situada la finca.

¿Qué documentos se consideran válidos para iniciar la petición?

  1. Documentos, cualquiera que sea su forma y clase o el soporte físico en que se encuentren, que aparezcan firmados por el deudor o con su sello, impronta o marca o con cualquier otra señal física o electrónica, proveniente del deudor.
  2. Facturas, albaranes de entrega, certificaciones, telegramas, telefax o cualesquiera otros documentos que, aún unilateralmente creados por el acreedor, sean de los que habitualmente documentan los créditos y deudas en relaciones de la clase que aparezca existente entre acreedor y deudor.
  3. Cuando, junto al documento en que conste la deuda, se aporten documentos comerciales que acrediten una relación anterior duradera.
  4. Cuando la deuda se acredite mediante certificaciones de impago de cantidades debidas en concepto de gastos comunes de Comunidades de propietarios de inmuebles urbanos.

¿Qué ocurre si la cantidad que me adeudan es superior a 30.000 euros?

En ese caso deberá acudir al juicio ordinario con los consiguientes costes que conlleva.

NOTA ACTUALIZADA:  Ley 13/2009, de 3 de noviembre, de reforma de la legislación procesal para la implantación de la nueva Oficina judicial:

http://www.boe.es/boe/dias/2009/11/04/pdfs/BOE-A-2009-17493.pdf)

*Respecto al proceso monitorio, se eleva su cuantía de 30.000 a 150.000 euros. Se persigue dar más cobertura a un proceso que se ha mostrado rápido y eficaz para el cobro de deudas dinerarias vencidas, exigibles y documentadas. La sencillez del procedimiento y su utilidad como forma de protección del crédito ha provocado una utilización masiva del mismo que, por sí sola, justifica ampliar su ámbito de aplicación; es el proceso más utilizado para la reclamación de cantidades. Por otro lado, se ha mostrado como una vía para evitar juicios  declarativos  contradictorios,  con  la  consiguiente  descarga  de  trabajo  para  los órganos jurisdiccionales; más del cincuenta por ciento de los procesos monitorios evita el consiguiente declarativo, al finalizar el procedimiento bien mediante el pago voluntario por el deudor, bien por ejecución del título base de la petición inicial.
*La decisión de aumentar la cuantía de los créditos exigibles mediante el monitorio, continúa la estela de prudencia iniciada por el legislador de la Ley de Enjuiciamiento Civil 1/2000, de 7 de enero, en el sentido de que no se suprime el límite cuantitativo para las pretensiones que se hacen valer por este procedimiento, aunque no se desconoce que ésta es la línea seguida a nivel europeo, como ocurre con el proceso monitorio europeo, regulado por el Reglamento (CE) nº 1896/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 12 de diciembre de 2006, por el que se establece un proceso monitorio europeo.  Además, en línea con la admisión de la demanda, se atribuye al Secretario judicial la competencia para admitir el escrito inicial del procedimiento, del que deberá dar cuenta al Juez cuando estime que no concurren los requisitos para su admisión. Al mismo tiempo, se propone dar uniformidad a las formas de terminación de este procedimiento, dado que el proceso monitorio constituye un proceso declarativo especial que se transforma en un procedimiento  distinto,  en  la  medida  en  que  su  naturaleza  jurídica  cambia,  cuando  el deudor requerido no paga, ya sea formulando o no oposición.

Precauciones en la compra de su vehículo de segunda mano.

martes, 7 febrero 2006

La compra de un vehículo usado siempre resulta una ardua y compleja tarea si se desconoce el mundo del motor. A la dificultad de encontrar el vehículo que nos guste, deberemos añadir el estado en el que se pueda encontrar. El sentido común, la observación y la reflexión deben estar por encima de falsas apariencias y precipitaciones a la hora de efectuar la compra de un vehículo de ocasión. A continuación les planteamos algunas cuestiones que deben tener en cuenta antes de comprometerse con la compra de un vehículo usado.

¿Qué es un vehículo de segunda mano?

La respuesta parece obvia, pero conviene matizar algunas cuestiones. Se denominan vehículos de segunda mano los que llevan más de seis meses en circulación o han recorrido un mínimo de 6.000 kilómetros y se adquieren en un establecimiento autorizado. Si la compraventa se efectúa entre particulares, se considera de segunda mano desde el mismo momento que ha salido del concesionario. Esta distinción determinará al final los derechos y garantías que se aplicarán en la compra-venta de un coche de segunda mano.

Elegir el lugar de la compra

Debemos escoger el lugar de compra: establecimiento específico de compra-venta, concesionario o un particular. Para acotar y agilizar un poco la búsqueda, podemos recurrir a los anuncios de prensa en revistas, periódicos, webs especializadas o a medios especializados en la compraventa de vehículos entre particulares.

¿Cómo comprobar la veracidad de los datos administrativos del vehículo?

Para cerciorarnos de la veracidad del propietario, así como otros datos administrativos del vehículo, podemos acudir a la Jefatura Provincial de Tráfico más próxima y solicitar el Registro de Vehículos. En este certificado aparecen los datos oficiales del vehículo que se pueden comparar con los que ofrece el propietario: cargas pendientes, multas, reservas de dominio, embargos, dueños que ha tenido, fecha de la primera matriculación, etc. También nos aseguraremos de que sobre el vehículo no recaiga ninguna carga fiscal y que haya pasado la ITV de ese año.

Inspección y revisión del vehículo a comprar

Lo ideal sería contar con el asesoramiento de un experto en mecánica para que realizara la inspección visual así como la prueba del vehículo, pero si no podemos contar con este asesoramiento directo, siempre podemos hablar con un taller de reparaciones de confianza para que se comprometan a hacer una revisión del vehículo por el que estamos interesados. Es habitual escuchar que el modelo que nos gusta ha sido propiedad de una señora mayor, que siempre lo guardaba en garaje, que apenas se usaba, etc. Nuestra recomendación es no atender esos consejos y proponernos analizar el vehículo en cualquiera de los casos, poniendo una especial atención en algunas partes del vehículo:

  • Parte externa.
    • Carrocería.- Revisar soldaduras en chapa. Observar si hay burbujas en la pintura, si con luz natural se divisan diferentes tonos, etc.
    • Gomas contorno ventanillas.
    • Desgaste de neumáticos.- Desgaste irregular de los neumáticos.
    • Puertas.- No deben cerrar duramente ni presentar desajustes. Observando las bisagras podemos deducir si han sido manipuladas. No olvidar la puerta del capó.
    • Tiradores y cierres.- Observar rallados en zona de puertas donde se usan llaves. Comprobar buen funcionamiento de tiradores y cierres.
    • Cristales y lunas.- Además de las posibles picaduras o roturas parciales del cristal de parabrisas también comprobaremos el estado de los cristales de los faros y su óptica.
    • Neumáticos.- El dibujo del neumático visto por fuera y por dentro y la fecha de fabricación que llevan impresa. Observar que en el mismo eje coincidan ruedas similares.
    • Amortiguadores.- Las suspensiones no deben de rebotar repetidamente cuando las forzamos.
    • Estado de los bajos del coche (pedir que lo suban a un elevador para visualizar). Si se observa que han sido pintados después de salir de fábrica quiere decir que ha sufrido algún golpe.
    • Transmisión.- Valorar holguras, ruidos o chirridos. Girar la dirección para comprobar holguras excesivas; esto denotará los defectos en rótulas de dirección.
  • Motor
    • Fugas de líquidos de motor, transmisión o circuito de refrigeración.- En la inspección de los bajos podremos observar estas pérdidas.
    • Abrir tapón líquido refrigerante (radiador). Si el líquido es marrón quiere decir que se ha descuidado su cambio.
    • Tubo de escape.- Si el tubo de escape despide humo de color blanco azulado y tiene un olor aceitoso, es que no se encuentra en muy buen estado y quema parte del aceite destinado a la lubricación.
    • Verificar nº chasis: Aunque se compre el vehículo en establecimientos autorizados no está de menos comprobar personalmente que el número de chasis coincide con el de la ficha técnica del vehículo y que no ha sido troquelado de forma irregular.
  • Habitáculo
    • Desgaste en moquetas y pedales.- Suelen darnos una idea del uso prolongado del vehículo.
    • Volante.- En la prueba del vehículo cuando estemos rodando a una cierta velocidad soltar cuidadosamente el volante y comprobar que el vehículo se mantiene recto o por el contrario se va hacia una lado lo cual quiere decir que está mal alineado.
    • Cuentakilómetros.- No hacer demasiado caso a los kilómetros que marque ya que pueden haber sido retocados.
    • Ventiladores de calefacción.- Es bueno probarlos y ponerlos a media velocidad. No deben de producir ruidos.

Pedir el libro del mantenimiento del vehículo para comprobar si lo revisa periódicamente un taller autorizado. Comprobar las revisiones que deberán ir selladas.

¿Qué legislación se aplica dependiendo si la compraventa se realiza a un particular o a un profesional?

Cuando el contrato de compraventa es entre dos personas físicas particulares, la Ley aplicable a dicho contrato es únicamente la voluntad de las partes y el Código Civil. En el caso de que el vendedor sea un profesional del sector, le sería de aplicación la legislación de defensa de los consumidores.

¿Qué documentación debe de entregar el vendedor al comprador a la hora de la compraventa?

El vendedor debe entregar la documentación del vehículo; permiso de circulación firmado al dorso y ficha técnica, constancia de la última revisión ITV pasada, contrato de compraventa del mismo, acreditación de estar al corriente del pago del Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica; factura y recibo con la fecha de la transacción. La persona que es propietaria a 1 de enero, estará obligada a pagar la totalidad de este impuesto, aunque posteriormente haya transferido o vendido el vehículo. En la compra entre particulares un buen consejo es acudir a una Gestoría que se encargue de los trámites; no suelen cobrar demasiado y nos orientarán en todo el proceso.

¿Cómo se tramita la transferencia de titularidad del vehículo?

Si ha adquirido un vehículo matriculado en España y quien  se lo entregó ya notificó a la Jefatura la transmisión, deberá efectuar la transferencia en la Jefatura Provincial de Tráfico de su domicilio o en la que se matriculó el vehículo. También puede solicitar conjuntamente el cambio con el transmitente y presentar la documentación en la Jefatura de la provincia del domicilio del transmitente. Puede ver la documentación necesaria en la Web de la Dirección General de Tráfico.

Contratos a distancia: lo que debe conocer antes de comprometerse.

domingo, 5 febrero 2006

Son contratos que se realizan sin presencia física simultánea de los contratantes, por ejemplo, los realizados por vía telefónica, electrónica o telemática (vía Internet), que contienen las condiciones generales de la contratación, entendiendo por tales las definidas por la Ley 7/1998, de 13 de abril.

¿Qué normativa rige a estos contratos?

El Real Decreto 1906/1999, de 17 de Diciembre, por el que se regula la contratación telefónica o electrónica con condiciones generales, en desarrollo del artículo 5.3 de la Ley 7/1998, de 13 de Abril, sobre condiciones generales de la contratación.

No serán de aplicación a esta Ley los siguientes contratos:

  • Contratos administrativos
  • Contratos de trabajo
  • Constitución de Sociedades
  • Contratos que regulan relaciones familiares y sucesorios
  • Convenios Internacionales en los que España sea parte
  • Contratos referidos a servicios financieros (servicios de inversión, instituciones de inversión colectiva, seguro y reaseguro, bancarios , fondos de pensiones).
  • Contratos de subastas
  • Contratos de construcción, venta o arrendamiento de bienes inmuebles (excepto los de arrendamientos de temporada)
  • Contratos celebrados mediante máquinas automáticas

¿Es lícito utilizar grabaciones telefónicas, internet o grabadoras para suscribir los contratos?

Sí. Las cintas de grabaciones sonoras, los disquetes y en particular, los documentos electrónicos y telemáticos, siempre que quede garantizada su autenticidad, la identificación fiable de los manifestantes, su integridad, la no alteración del contenido de lo manifestado, así como el momento de su emisión y recepción serán aceptadas como medio de prueba en los términos resultantes de la legislación aplicable.

Requerimientos antes de “firmar” el contrato

Previamente a la celebración del contrato y con la antelación necesaria, como mínimo en los tres días naturales anteriores, el predisponente (contratador) deberá facilitar al adherente (persona que contrata los servicios), de modo veraz, eficaz y completo, información sobre todas y cada una de las cláusulas del contrato y remitirle, por cualquier medio adecuado a la técnica de comunicación a distancia utilizada, el texto completo de las condiciones generales.

Obligaciones del predisponente (contratador) una vez se ha formalizado el contrato

El predisponente (contratador) deberá enviar al adherente (persona que contrata los servicios) inmediatamente y, a más tardar, en el momento de la entrega de la cosa o comienzo de la ejecución del contrato, justificación por escrito o, a propuesta del mismo, cualquier otro soporte duradero adecuado al medio de comunicación empleado y en su propio idioma o en el utilizado por el predisponente para hacer la oferta relativa a la contratación efectuada, donde deberán constar todos los términos de la misma.

Una vez hemos suscrito el contrato, ¿podemos “echarnos atrás”?

Cuando se trate de contratos de entrega de bienes o prestación de servicios, a partir del día de celebración del contrato dispondremos de un plazo de siete días hábiles, según el calendario oficial de su lugar de residencia habitual para resolver el contrato (anularlo), sin incurrir en penalización ni gasto alguno, incluidos los correspondientes al coste de la devolución del bien. El ejercicio del derecho a que se refiere este apartado no estará sujeto a formalidad alguna, bastando que se acredite  cualquier forma admitida en derecho. Quedará excluido el derecho de resolución en aquellos casos en que por la naturaleza del contenido de las prestaciones sea imposible llevarlo a cabo (por ejemplo cuando se ha hecho uso del servicio contratado).

Ejemplo caso real de incumplimiento de la Ley que hemos constatado

Recibimos una llamada telefónica de una multinacional española de reconocido prestigio de la cual somos clientes. Nos ofrece, de forma gratuita y durante dos meses un servicio nuevo, sin compromiso alguno, que nada tiene que ver con los que tenemos contratados con esta compañía. Nos informan sobre las ventajas del servicio y nos invitan a recibir el contrato con sus cláusulas para que podamos estudiarlo detenidamente, no sin antes suscribir un contrato de voz para que puedan enviarnos la información, o sea, el contrato.

Le requerimos la información previa a la suscripción del contrato y un teléfono para formalizarlo en el caso de estar de acuerdo, a lo cual nos responden que esa información sólo será remitida en el caso de suscribirlo en ese momento.

Conclusión: Si firmamos el contrato de voz sin tan siquiera haberlo leído nos habremos comprometido a cumplirlo. Cuando lo recibimos en nuestro domicilio comprobamos que no nos interesa y decidimos anularlo. Han pasado siete días desde la celebración del contrato, eso suponiendo que podamos contactar con el teléfono que nos han facilitado, con lo cual hemos contratado un servicio que no queremos.

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