El derecho expectante de viudedad

lunes, 4 enero 2010 | Categoría: Familia, Herencias, Matrimonio - 62.054 lect.

La viudedad en el Derecho Foral Aragonés es el derecho que tiene el cónyuge viudo(a) a usar y disfrutar de todos los bienes que fueron privativos de su cónyuge o que fueron comunes del matrimonio. En el derecho aragonés, a la muerte de un cónyuge y salvo pacto en contrario, le corresponde al viudo(a) el derecho a usar y disfrutar de todos los bienes muebles existentes en el momento del fallecimiento y de todos los bienes inmuebles que, durante la vigencia del matrimonio, hubiesen entrado en el patrimonio común o en el privativo del cónyuge fallecido.

Por tanto, el momento del fallecimiento de uno de los cónyuges es el que determina el nacimiento del derecho de usufructo del otro cónyuge. Sin  embargo, durante la vida del matrimonio,  ambos cónyuges son titulares de una  expectativa,  de un derecho que se puede ejercer en el futuro: es lo que denominamos el derecho expectante de viudedad. Durante el matrimonio, el derecho de viudedad se manifiesta como derecho expectante a favor de cada uno de los cónyuges sobre los bienes del otro y sobre los bienes consorciales.

Por ejemplo, si el marido es propietario de un piso, su mujer tiene un derecho expectante de viudedad sobre ese piso. Esto quiere decir que la mujer tiene derecho a disfrutar de ese piso, tiene  derecho  al  usufructo,  cuando  el marido  fallezca y viceversa. Podría decirse que la  viudedad aragonesa se regula diferenciando dos etapas:  la primera durante el matrimonio, a través del derecho expectante de  viudedad y la segunda, fallecido uno de los cónyuges, con el usufructo de viudedad.

Desde que los cónyuges contraen matrimonio sometidos al Derecho Foral Aragonés, cada uno adquiere el derecho  expectante de viudedad sobre los bienes propios del otro cónyuge, es decir, sobre los que había adquirido con anterioridad al matrimonio. Una vez casados, durante la vida del matrimonio, si uno de los cónyuges adquiere con  carácter privativo un bien, su consorte adquiere simultáneamente el derecho expectante de viudedad. Cuando se adquieren bienes comunes, cada uno de los cónyuges adquiere el derecho expectante de viudedad sobre la mitad correspondiente a su consorte en tales bienes.

Es por esto que el  derecho  expectante de viudedad  se considera  como  una  carga  o gravamen que recae sobre los bienes de un cónyuge en beneficio del otro. Quiere decir que el marido o la mujer pueden vender un piso, una casa o cualquier otro inmueble de propiedad exclusiva o privativa. Pero si venden ese piso, esa casa o ese otro inmueble privativo, el derecho expectante de viudedad de cualquiera de los dos persiste de forma que, si uno fallece antes que el otro(a), ese derecho  expectante se convertirá en un derecho de usufructo real y cualquiera de los dos podrá reclamar al comprador del piso, de la casa o del inmueble que se lo entregue para su disfrute.

Obviamente, nadie está  dispuesto  a  comprar  ni un piso, ni una casa ni cualquier otro bien inmueble que se encuentra gravado con el derecho expectante de viudedad. Este es el motivo por el cual en Aragón, siempre que se desea vender un inmueble, y aunque sea propio de uno de los cónyuges, el otro consorte debe comparecer también en la firma del documento para renunciar al derecho expectante que tiene sobre ese inmueble. Lo mismo ocurre cuando se trata de enajenar bienes comunes o consorciales: ambos cónyuges deben renunciar expresamente a sus respectivos derechos expectantes de viudedad sobre la mitad consorcial del otro cónyuge en dichos bienes. No es posible que la renuncia sea tácita, ni sea una renuncia que se infiera de una actitud o conducta o de un hecho concluyente. En la legislación aragonesa no está prevista la renuncia tácita al derecho expectante de viudedad, porque vulnera el favor viduitatis.

La renuncia, para que sea válida y eficaz, no sólo ha de ser expresa (no se presume nunca, ni vale la renuncia tácita), sino que debe constar en escritura pública; es una renuncia unilateral, no recepticia y abdicativa; al ser la viudedad un derecho personalísimo, su renuncia también lo es: no admite representación, sin perjuicio de la validez del poder expreso y para acto concreto. La renuncia al derecho de viudedad es irrevocable;  puede ser total o parcial.

La viudedad es considerada como una institución del Derecho de Familia y es compatible con cualquier régimen económico matrimonial. La viudedad no es un efecto del régimen económico matrimonial, sino un efecto legal del matrimonio. Ello significa que la viudedad no depende del régimen económico matrimonial sino de que la ley aplicable a la celebración del matrimonio sea la aragonesa. Por esto, el usufructo de viudedad recae sobre todo los bienes del que primero fallezca. Pero no comprende aquellos bienes de los cónyuges que reciban a título gratuito con prohibición de viudedad ni de aquellos que a su fallecimiento pasen a tercera persona. Por tratarse de una materia vinculada al matrimonio y no a al derecho de sucesiones, su regulacion se ha mantenido dentro de la Compilacion de Derecho civil  sin que se haya regulado en la ley autonómica de sucesiones por causa de muerte.

La separación de bienes no es una causa de extinción del derecho expectante de viudedad.

Los cónyuges pueden pactar libremente sobre el derecho de viudedad y el derecho expectante de viudedad para ampliarlo, disminuirlo o renunciar a él, bien sea en escritura pública o mancomunadamente en testamento. También cada cónyuge puede privar al otro en testamento de su derecho de viudedad exclusivamente por algunas de las causas de desheredación  señaladas en la Ley de sucesiones por causa de muerte.

El cónyuge viudo estará obligado a formalizar inventario de todos los bienes sujetos al usufructo vidual y a prestar fianza: a) Cuando así lo hubiese establecido el premuerto. b) Cuando lo exijan los nudos propietarios. c) Cuando lo acuerde el Juez para salvaguardar el patrimonio hereditario.

El derecho de viudedad es inalienable e inembargable. Solamente podrá embargarse y transmitirse el usufructo de viudedad sobre bienes determinados como consecuencia del procedimiento de ejecución conjuntamente con el de nuda propiedad.

Existe la posibilidad de transformar el usufructo vidual en una renta mensual o como así se estime oportuno en ciertos casos determinados por la Ley. La no reclamación de su derecho por el viudo durante los 20 años siguientes a la defunción del otro cónyuge, hace extinguir el derecho; lo mismo se aplica a las parejas estables que no hayan contraido matrimonio.

El  cónyuge  viudo,  titular  de  la  viudedad,  no  es  un  heredero  ni  un  legatario  del  cónyuge premuerto, porque ese  usufructo no se origina por la muerte del cónyuge, sino por haber contraído matrimonio con el premuerto y tener, desde ese momento, una expectativa al usufructo de esos bienes (derecho expectante).

El derecho del viudo se antepone a los acreedores del causante y a los herederos de aquél, debido a que la viudedad concedida al cónyuge supérstite no es una adquisición sucesoria y a título lucrativo, sino una ventaja matrimonial que surge como consecuencia de la celebración del  matrimonio.

El derecho de viudedad se extingue: 1. Con la disolución del matrimonio por causa distinta de la muerte. 2. Por la admisión a trámite de la demanda de nulidad, separación, divorcio. 3. Cuando el supérstite incurre en algunas de las causas de indignidad señaladas en la Ley de sucesiones por causa de muerte (desheredación).

Debe distinguirse: 1. Si se trata de enajenación de bienes muebles, el derecho expectante de viudedad se extingue cuando éstos salen del patrimonio común o privativo, salvo que se hayan enajenado en fraude del derecho de viudedad. 2. Si se trata de enajenación de bienes inmuebles, puede darse: a) Enajenación voluntaria: el derecho expectante de viudedad no se extingue por esta enajenación, para que se extinga el cónyuge tendrá que renunciar expresamente a él, o que así lo declare el Juez por necesidades o intereses familiares, o cuando se haya notificado fehacientemente al otro cónyuge la enajenación y hayan transcurrido 2 años desde dicha notificación sin que se manifieste la voluntad de conservación. b) Enajenación judicial: el derecho se extinguirá si la enajenación ha  sido realizada para pagar deudas contraídas por ambos cónyuges o de responsabilidad común, así como las contraidas con anterioridad al matrimonio o por razón de sucesiones y donaciones o en el caso de notificación fehaciente del embargo al otro cónyuge al menos diez días hábiles antes de la subasta y éste no manifieste su voluntad de conservarlo.

Si durante el trámite de divorcio o de nulidad matrimonial, y antes de dictarse sentencia, los cónyuges se reconcilian, nace nuevamente el derecho de viudedad.

El derecho de viudedad, tanto en el derecho foral aragonés como en los otros derechos forales, tiene sus propias especificidades. Por ejemplo:

A.- CATALUÑA:  Se habla de derechos sucesorios del cónyuge viudo en Cataluña, porque el viudo no es legitimario ni en la sucesión testada ni en la sucesión intestada. En la primera no ostenta derecho legitimario alguno, mientras que en la intestada la Ley llama al cónyuge viudo en el usufructo universal si concurre con herederos que sean hijos o descendientes, o como heredero en plena propiedad si el causante fallece sin hijos ni descendientes. Se trata más bien de derechos sucesorios o derechos matrimoniales mortis causa o beneficios viduales legales: 1) Derecho al ajuar de la vivienda. 2) El denominado Año de viudedad conocido también como año de luto. 3) La Tenuta. 4) La llamada Cuarta Vidual.

1) DERECHO AL AJUAR DE LA VIVIENDA: El artículo 35 del Código de Familia de Cataluña, Ley 9/1998 dice que el cónyuge supérstite no separado judicialmente o de hecho tendrá derecho a la propiedad de las prendas, mobiliario y enseres que constituyan el ajuar de la vivienda conyugal, sin computar dichos bienes en su haber hereditario. No son objeto de este derecho de predetracción: 1) Los bienes que siendo de titularidad del cónyuge premuerto consistan en alhajas, objetos históricos o artísticos no otros que tengan un valor extraordinario atendido el nivel de vida del matrimonio y el patrimonio relicto. 2) Tampoco los muebles de procedencia familiar cuando por actos de última voluntad el cónyuge premuerto los haya dispuesto a favor de otras personas.

2) AÑO DE VIUDEDAD: Según el artículo  36 del Código de Familia de Cataluña, durante al año siguiente a la muerte de uno de los cónyuges, el sobreviviente que no sea usufructuario universal del patrimonio del premuerto tendrá derecho a habitar toda la vivienda conyugal con la facultad de tomar posesión de la misma y a ser alimentado a cargo de este patrimonio en consonancia con el nivel de vida del matrimonio y con la importancia del caudal relicto. El cónyuge sobreviviente separado judicialmente o de hecho no tendrá estos derechos. También perderá estos derechos si dentro del año siguiente al fallecimiento vuelve a contraer matrimonio o convive maritalmente con otra persona, o en el caso de abandono o desatención grave de los hijos comunes bajo potestad. En ningún caso estará obligado a devolver el importe de los alimentos percibido. Se equipara a efecto de estos derechos las parejas estables (heterosexuales y las homosexuales).

3) LA TENUTA. Los artículos 38, 39 y 40 de la Compilación Foral la establecen como una institución de Derecho de Familia  independiente del régimen económico matrimonial de los cónyuges. Se puede definir como el derecho que tiene la viuda de poseer y usufructuar todos los bienes del marido con las facultades propias de un usufructuario, mientras no se le restituya la dote y se le pague el esponsalicio. Es un derecho transmisible y corresponderá así a los herederos de la madre. Si los hubiere de distintos matrimonios con derecho a tenuta, serán preferidos los del matrimonio más antiguo. La Tenuta se extiende a todos los bienes del marido, con las siguientes limitaciones: 1) No se extenderá a los bienes que el marido hubiese tenido en usufructo o a título de fiduciario. 2) Tampoco en el caso de que el marido haya garantizado la dote con bienes suficientes que produzcan renta, en cuyo caso quedará limitada a ellos. 3) Tampoco la mujer podrá retener bienes en concepto de Tenuta si existen en la herencia dinero o créditos realizables para verificar la restitución de la dote y ella es usufructuaria universal o administradora de los bienes de los hijos herederos del marido.

Para que proceda la Tenuta debe constar la entrega efectiva de la dote y la realización del inventario en los plazos y formas exigidas. Son obligaciones de la viuda: 1) Soportar las cargas que pesen sobre los mismos bienes. 2) Cumplir con las obligaciones de todo usufructuario, excepto prestar fianza. 3) Alimentar a los hijos menores, a los imposibilitados para el trabajo y a los que aún siendo mayores mantenía el marido en casa. La  tenuta se extinguirá en el mismo momento del pago.

4) LA CUARTA VIDUAL: Está contemplada en los artículos 379 a 386 del Código de Sucesiones de Cataluña. Se define como aquel derecho que corresponde al cónyuge sobreviviente para poder reclamar de los herederos una cuarta parte de la herencia líquida del premuerto, en los supuestos en los que este carezca de medios económicos suficientes para su congrua sustentación, considerando el nivel de vida que habían mantenido los consortes y el patrimonio relicto. Es un derecho atribuido directamente al cónyuge supérstite por la Ley y no hay que considerarlo por lo tanto como legítima del viudo. Tampoco otorga esta cuarta vidual la condición de heredero al viudo.

No se tendrá derecho a reclamar la cuarta vidual: 1. En caso de que al fallecer el otro cónyuge estuviera separado de él, legal o judicialmente, por una causa que le fuera exclusivamente imputable. 2. En caso de que el cónyuge supérstite sea declarado indigno para suceder al premuerto. 3. El sobreviviente perderá este derecho si abandona o descuida gravemente a los hijos comunes menores de edad. El cónyuge sobreviviente gozará de una acción personal para la reclamación de este derecho. Acción que se extinguirá por renuncia, fallecimiento, por contraer matrimonio o por convivencia marital, así como por prescripción a los 5 años de la muerte del consorte.

B.- BALEARES:

MALLORCA Y MENORCA: Los derechos sucesorios del cónyuge viudo en estas Islas se encuentran recogidos en la Compilación del Derecho Civil de las Islas Baleares aprobada por R.D. legislativo de 1990. Se considera al cónyuge viudo como legitimario o heredero forzoso siempre que no estuviera separado judicialmente o de hecho o bien lo estuviere por causas a él no imputables. La legítima del viudo es conmutable y se concreta en una cuota en usufructo siendo ella variable y dependiendo de las personas con las que concurra a la herencia: 1.  Con descendientes: usufructo de la mitad del haber hereditario. 2.  Con los padres: usufructo de dos tercios.3. En los demás supuestos: el usufructo universal.

IBIZA Y FORMENTERA: El cónyuge viudo no es legitimario en la sucesión voluntaria (testamentaria o contractual), pero sí ostenta un derecho abintestato de usufructo parcial (concurriendo con descendientes de la mitad, haciéndolo con ascendientes de dos tercios) y es heredero intestado en propiedad en defecto de descendientes y ascendientes.

C.- NAVARRA: El “usufructo legal de fidelidad” es una institución foral muy arraigada en Navarra. Regulada en la Compilación de derecho civil foral navarro. Es el derecho del cónyuge viudo a usufructuar la universalidad de los bienes dejados a su muerte por el cónyuge consorte. Esta figura se dará cuando el premuerto tuviera la condición foral de navarro al tiempo de su fallecimiento. Sin embargo esta situación de usufructo se extinguirá: 1) en los casos de separación de hecho o de derecho, 2) o en los casos de indignidad para suceder (el cónyuge que hubiera atentado contra la vida del otro cónyuge) o 3) en el caso de la pérdida de la patria potestad sobre los hijos comunes.

Existe también la facultad de privación del usufructo al otro cónyuge si éste ha incurrido en alguna de las causas contempladas en la Compilación, así como la posibilidad de su renuncia. Es un derecho inalienable. El usufructo abarca todos los bienes y derechos del premuerto; se excluyen algunos bienes, cuando están sujetos a sustitución fideicomisaria y también los derechos de usufructo, uso y habitación, los legados piadosos o para entierro y funeral, etc.

El viudo está obligado a hacer inventario de todos los bienes sobre los que se extienda el usufructo y a prestar fianza en caso de que así se estableciera por voluntad del disponente o por pacto. Además, el viudo administrará y explotará dichos bienes, pagará los gastos de última enfermedad, entierro y funeral del premuerto y todas las cargas concernientes al usufructo.

Este usufructo puede ser transformado en una renta similar a la anteriormente citada para el usufructo foral aragonés. Se asimilan a estos efectos las parejas estables que no hayan contraído matrimonio. El Derecho de aventajas por el cual pertenecerán en propiedad al cónyuge sobreviviente, sin que le sean computadas en su haber, las ropas, efectos de uso personal, ajuar de la casa cuyo valor ni fuese excesivo. También los instrumentos de trabajo de un valor no desproporcionado.

D.- PAÍS VASCO: Regulado el usufructo vidual en la Ley de Derecho Civil Foral de País Vasco de 1 de julio de 1992. Se trata de un usufructo sobre la mitad de todos los bienes del causante, en el caso de concurrencia con descendientes y ascendientes. En defecto de éstos, el usufructo será de dos tercios de todos los bienes. Este usufructo recaerá en primer lugar sobre los bienes no troncales y únicamente cuando éstos no basten para satisfacer la cuota se cubrirá con bienes troncales.

Este usufructo podrá ser objeto de conmutación por los tronqueros en un capital en efectivo cuando afecte a bienes troncales. Otros derechos viduales distintos de esta legítima son los derivados de la comunicación foral. También en este caso se equipararán las parejas de hecho estables a las matrimoniales a efectos del régimen sucesorio.

E.- GALICIA: El usufructo vidual en la Ley de 24 de mayo de 1995 de Derecho civil de Galicia. El viudo es legitimario y su legítima consiste en una cuota variable en usufructo dependiendo de las personas con las que concurra a la herencia, también es conmutable. La Compilación establece que el viudo(a) al que el cónyuge premuerto no otorgase disposición a su favor podrá optar por hacer efectiva su cuota usufructuaria primero sobre los bienes gananciales cuando concurra en la herencia con descendientes o ascendientes del causante. En caso de que no llegase para cubrir su cuota, ésta se completará sobre los bienes privativos del causante sin necesidad de prestar fianza.

La legislación gallega regula ampliamente el usufructo voluntario de viudedad, ya sea recíproco (en testamento mancomunado, capitulaciones matrimoniales o en cualquier otra escritura pública) o sea unilateral ( en cualquier clase de testamento, capítulos o escritura pública).

Por: Patricia Alzate Monroy, Abogada y Doctora en Derecho

6 comentarios a “El derecho expectante de viudedad”

  1. En el código civil español, el cónyuge viudo es heredero legítimo, por lo que si el cónyuge premuerto no le ha atribuido ningún bien en el testamento o la atribución resulte insuficiente, podrá reclamar la legítima. Los derechos legitimarios reservados al viudo o viuda no son derechos en plena propiedad sino en usufructo. Mientras que en el Código Civil catalán, la viuda o viudo tiene derechos pero no la legítima.

    Si una persona ha residido 10 años o más en Cataluña, tendrá vecindad civil catalana. Si la residencia ha sido inferior a 10 años pero superior a 2 años, se debe determinar si el causante realizó o no manifestación de adquisición de vecindad civil.

    En Cataluña, se reserva al cónyuge viudo el nombrado “año de lloro o de viudedad” regulado en el libro de familia. Este derecho le permite el uso de la vivienda familiar y ser alimentado a cargo del patrimonio del cónyuge premuerto, pero únicamente de forma temporal: durante el año siguiente a la muerte del causante.

  2. […] a) En Aragón, el fallecimiento del cónyuge atribuye al sobreviviente el derecho de usufructo universal sobre todos los bienes del difunto, así como de los enajenados en vida sobre los que subsista el derecho expectante de viudedad. […]

  3. […] del cónyuge fallecido. Durante la vigencia del matrimonio, ambos cónyuges son titulares del derecho expectante de viudedad. La causa que atribuye el usufructo vidual aragonés a uno de los cónyuges no es la muerte del […]

  4. Con la aprobación del Consejo de Gobierno, del proyecto de Ley de Derecho Civil Patrimonial, Aragón ha culminado la reformulación legislativa de su Derecho Civil, que ahora se agrupará con la refundación mediante decreto de todas las leyes civiles en un Código del Derecho Civil de Aragón, con lo que se cierra un ciclo de algo más de diez años que abrió la aprobación, en 1999, de la Ley de Sucesiones por Causa de Muerte, y a la que siguieron la de Parejas Estables no Casadas (1999), la de Régimen Económico Matrimonial y de Viudedad (2003) y la del Derecho de la Persona (2006).

    Se delega en el Gobierno Autonómico la aprobación del Código del Derecho Civil de Aragón, en el que se refundirán mediante decreto legislativo todas las leyes civiles citadas, incluida ésta, y que supondrá dar una importancia aún mayor a una de las señas de identidad más importantes de Aragón.

    El proyecto de ley aprobado recientemente se ocupa de tres materias con entidad propia: las relaciones de vecindad y las servidumbres; el derecho de abolorio y de la saca, y los contratos de ganadería.

    El proyecto de Ley de Derecho Civil Patrimonial se ha elaborado en cumplimiento del acuerdo del Gobierno de Aragón, de fecha 30 de enero de 2008, por el que se encomendó expresamente a la Comisión Aragonesa de Derecho Civil la elaboración del citado texto legal.

    La Ley de Derecho Civil Patrimonial probablemente entrará en vigor el próximo 23 de abril, como también lo hicieron la ley de sucesiones por causa de muerte, la de régimen económico matrimonial y viudedad y la del derecho de la persona.

  5. […] sentimentales también generan situaciones inesperadas cuando se desconoce que  la ex-pareja pierde sus derechos como heredera en el momento en que se dicta la sentencia de […]

  6. La viudedad está contemplada en el Código Civil español en los artículos 807, 814 y 834 a 840.

    La Ley 2/2003, de 12 de febrero, de régimen económico matrimonial y de viudedad, del derecho foral de Aragón, contempla la viudedad en el Título V del Código Civil de Aragón, artículos 89 a 120.