¿Cómo son los Procesos de Beatificación y de Canonización?

lunes, 21 marzo 2011 | Categoría: Derecho Canónico, General - 23.191 lect.

Karol Woytila (o Wojtyla), conocido también como el Papa Juan Pablo II, será beatificado el próximo 1 de mayo en la Plaza de San Pedro del Vaticano, en ceremonia religiosa presidida por el Papa Benedicto XVI. Su insigne figura como líder mundial de gran talla intelectual, moral y humana es indiscutible, como también es indiscutible su reconocimiento como uno de los personajes más importantes e influyentes del Siglo XX.

Por ser ésta una noticia de gran repercusión mundial, y por ser Juan Pablo II uno de los intelectuales que más bella y profusamente escribiera y enseñara sobre el matrimonio y la familia, desarrollando su sólida corriente antropológico-filosófica del personalismo trascendente, he decidido escribir en mi blog de derecho matrimonial y de la familia, una breve explicación de lo que es un proceso de beatificación y de canonización, según la legislación actual de la Iglesia, en homenaje su carismática figura.

Todos recordamos, tras su muerte,  la manera universal y tan espontánea como fue aclamada su santificación por millones de personas de todos los continentes, razas y culturas, que vieron en Juan Pablo II no sólo al líder humano y guía espiritual, sino también al hombre santo y ejemplar a quien proclamar en los altares.

Las causas de beatificación y de canonización son los procesos  judiciales más rigurosos y difíciles de cuantos existen, porque implican algo tan serio e importante como declarar que un fiel difunto es Beato o Santo, es decir, ejemplar para la humanidad. El Santo Padre es el único que tiene potestad de declarar y autorizar a los fieles católicos la veneración del nuevo Beato o Santo, conforme a las normas litúrgicas de culto público.

La beatificación y la canonización son actos reservados exclusivamente al Papa, aunque en estos procesos intervienen diversos Organismos Diocesanos y de la Santa Sede que examinan con detalle y meticulosidad todos y cada uno de los pasos que se han dado previamente a esas declaraciones. Tanto la beatificación de un Beato como la canonización de un Santo se celebran dentro de una Misa, siendo una de las ceremonias más espléndidas y solemnes de la Iglesia Católica.

El canon 1403 del Código de Derecho Canónico, establece que las causas de canonización se rigen por una ley pontificia peculiar: “1. Las causas de canonización de los Siervos de Dios se rigen por una ley pontificia peculiar. 2. A esas causas se aplican además las prescripciones de este Código, cuando esa ley haga remisión al derecho universal o se trate de normas que, por su misma naturaleza, rigen también esas causas”.

La ley pontificia peculiar es la actual  Constitución Apostólica “Divinus Perfectionis Magister”, de 25 de enero de 1983 (AAS 75 (1983) 349-355) y las “Normae Servandae in Inquisitionibus ab Episcopis Faciendis in Causis Sanctorum” promulgadas por la Congregación para las Causas de los Santos el 7 de febrero de 1983 (AAS 75 (1983) 396-403).

Antes de la canonización de un fiel difunto, se debe proceder a su beatificación. La beatificación requiere dos procesos: el primero, el llamado proceso de virtudes heroicas y, el segundo, el proceso que declara probado que Dios ha obrado un milagro por intercesión del fiel a  quien se pretende beatificar. Una vez beatificado el fiel, por haberse demostrado fehacientemente sus virtudes vividas en grado heroico y por haberse demostrado que éste ha obrado un milagro, debe declararse probado un nuevo milagro por intercesión del ya Beato, para poder proceder a su canonización.

1. El Proceso de Beatificación:

La causa de beatificación se introduce cuando un fiel ha fallecido con fama de santidad en diversos lugares del mundo y esa fama es constante y creciente. Para comenzar el proceso de beatificación, debe haber  transcurrido un plazo mínimo de cinco años y un plazo máximo de cincuenta años desde la muerte del fiel, para evitar la desaparición de las exigentes pruebas que se requieren.

Recordemos que por decisión pontificia se ha suspendido en tres ocasiones extraordinarias la norma del transcurso de los cinco años de la muerte para iniciar un proceso de beatificación, en el caso de la Madre Teresa de Calcuta, del Papa Juan Pablo II y de Sor Lucía, la vidente de Fátima.

Cuando hay interés en promover la beatificación de un fiel fallecido con fama de santidad, se  pueden editar y distribuir estampas, hojas informativas y otros impresos que contienen oraciones al fiel, pero todo ello con la finalidad de la devoción privada, puesto que hasta que el fiel no sea beatificado solemnemente, está prohibido su culto público.

Durante esos cinco años, los promotores de una causa de beatificación pueden recoger las pruebas pertinentes, como testimonios de personas que hayan conocido en vida al fiel difunto con fama de santidad, para testificar de sus virtudes heroicas; también pueden hacer una biografía objetiva y detallada del futuro beato mediante libros, folletos, vídeos; y pueden recoger una cuidadosa y exigente documentación, con el fin de poder aportar todo esto al proceso de beatificación.

En los tiempos actuales de desarrollo tecnológico, las páginas web son utilizadas para dar a conocer el proceso de beatificación del fiel a más personas.

Sabemos que en la Iglesia siempre han existido personas extraordinarias, que vivieron y encarnaron en sus vidas todas las virtudes humanas y teologales en grado heroico, que ya están beatificadas o canonizadas. Aunque, también es verdad, que hay muchas más personas cuya santidad nunca será proclamada pública ni solemnemente. Son esos santos anónimos de todos los tiempos, que hicieron el bien en todo momento y en medio de las más grandes dificultades.

Afortunadamente, personas santas abundan en todos los ambientes y lugares, mucho más de lo que pensamos, pasando desapercibidas, escondidas y calladas, pero eso sí haciendo de este mundo un mundo mejor y transmitiendo su paz y alegría por donde pasan y a quienes tratan.

¿Y cuáles son esas virtudes humanas y teologales que se analizan meticulosamente y se comprueban dentro de un proceso de beatificación?  Las virtudes teologales son la fe, la esperanza y la caridad; y las virtudes humanas son muchísimas, pero se agrupan en las llamadas virtudes cardinales, que son la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza.

Existe otro camino para la beatificación, diferente al proceso de las virtudes vividas en grado heroico, que es el martirio. El proceso de martirio lleva a comprobar si el fiel sufrió la muerte tormentosa por defender su fe cristiana. Son mártires quienes voluntariamente han derramado su sangre en defensa de su fe y cuya muerte ha sido causada por aquellos que odian o persiguen su fe cristiana.

El Postulador de la causa de beatificación o de canonización, es quien la impulsa ante la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos. Por esto, el Postulador debe residir en Roma y se recomienda que sea un perito en historia, teología y derecho canónico para impulsarlas correctamente.

El proceso de beatificación se inicia ante el Tribunal del lugar donde falleció el fiel. El Obispo de ese lugar, a través de doctos censores teólogos, examina los escritos del siervo de Dios, para certificar que ninguno contiene alguna doctrina contraria a la fe y a las buenas costumbres cristianas. Cuando se dictamina que todos y cada uno de esos escritos no contienen ninguna nota discordante con la fe ni con las buenas costumbres cristianas, el Obispo, mediante Decreto, debe tomar la decisión de abrir o no abrir el proceso de beatificación, teniendo en cuenta el bien de la Iglesia universal.

Si decide abrirla, constituye “ex professo” un Tribunal, con al menos un Juez, un Promotor de Justicia y un Secretario-Notario, quienes buscarán la verdad del caso y recogerán las pruebas de las virtudes heroicas.

Cuando la causa es por martirio, las pruebas que se aportan se determinarán al momento de la muerte del Siervo de Dios.

El Tribunal interrogará a un número bastante amplio de testigos, tanto conformes con la causa, como contrarios a ella y, mejor aún, si han conocido en vida y personalmente al posible beato.

Cuando termina esta fase probatoria de virtudes heroicas o de martirio, se recoge todo lo actuado en un documento que se llama Positio, el cual se envía a la Congregación para las Causas de los Santos, en la Santa Sede. Allí, un Relator del Colegio de Relatores, impulsa la causa con suma exigencia, precisión, cuidado y rigor y prepara la Ponencia sobre las virtudes o sobre el martirio del Siervo de Dios.

Una causa será más importante y expedita entre mayor sea la fama de santidad del Siervo o Sierva de Dios, entre mayor sea el número de relatos de favores atribuidos a la intercesión del Siervo o Sierva de Dios y entre mayor sea el número de cartas que escriben los fieles.

El Postulador también deberá ir recogiendo toda la documentación que avale el milagro con informes médicos, declaraciones juradas, etc.

La Ponencia sobre las virtudes o sobre el martirio se presenta a la Comisión de Teólogos, quienes emiten su voto. Si éste es favorable, pasa a los Cardenales y Obispos miembros de la Congregación para la Causa de los Santos. Si su voto también es favorable, se presenta al Santo Padre una propuesta de que se apruebe el Decreto de las virtudes heroicas del Siervo de Dios, quien a partir de ese momento recibe el título de Venerable.

Las normas litúrgicas no permiten dar ningún culto a los Siervos de Dios declarados Venerables, pero desde el momento de su declaración cesan los sufragios por su alma.

Si la causa de beatificación se sigue por la vía del martirio, no se procede a la declaración de Venerable. Para la beatificación de los mártires no es necesario el proceso de virtudes heroicas ni el proceso del milagro, sino que si se aprueba el martirio del Siervo(a) de Dios, ante la Comisión de Teólogos y ante la Congregación para la Causa de los Santos, el Papa ordenará su beatificación, si lo considera conveniente para el bien de la Iglesia.

El proceso del milagro lo realiza e investiga el Obispo del lugar en que haya ocurrido éste. El milagro es un hecho físico que no es explicable por causas naturales y que se atribuye a la intercesión del siervo(a) de Dios, y debe ser probado, sin lugar a dudas. La mayoría de los milagros, pero no todos, suelen ser de tipo médico y esa “curación inexplicable por causas naturales” , deberá testificarla la persona que haya pedido y/o se haya beneficiado del favor, por intercesión del siervo de Dios.

El Postulador, antes de iniciar el proceso, deberá buscar asesoramiento de excelentes  y prestigiosos médicos que, además, tengan recto criterio. Después de terminado el minucioso análisis del milagro, se redacta una Positio y se envían las actas a la Congregación para las Causas de los Santos. El milagro atribuido, si es una curación, se estudia en una Comisión de médicos peritos,  después en un Congreso especial de Teólogos y, por último, en la Congregación de los Cardenales y Obispos. Si los informes de los tres grupos son favorables, se presenta al Santo Padre para que, si lo estima conveniente, emita un Decreto por el que se aprueba el milagro y se ordena la beatificación.

El Papa Pablo VI realizó personalmente las beatificaciones y canonizaciones y lo mismo hizo el Papa Juan Pablo II. El actual Papa Benedicto XVI, ha delegado en algunos Cardenales la beatificación y canonización de los Siervos de Dios.

El 29 de septiembre de 2005, la Congregación para las Causas de los Santos afirmó que la beatificación, siendo un acto pontificio, será realizada por un Cardenal, en nombre del Santo Padre; normalmente ese Cardenal será el Prefecto de la Congregación para la causa de los Santos. El rito se realizará en la Diócesis que ha promovido la beatificación o en otro lugar idóneo, aunque a petición de los Obispos puede ser en el Vaticano, ya sea en la Basílica de San Pedro o en la Plaza de San Pedro, dependiendo del número de asistentes a la beatificación, que se realiza dentro de la celebración eucarística.

2. El Proceso de la Canonización:

El beato(a) o siervo(a) de Dios, ya lo sea por martirio o por virtudes heroicas, puede ser canonizado, si se prueba que ha habido un nuevo milagro atribuible a la intercesión del beato. Ese milagro debe ser posterior a la beatificación y se analizará y probará de la misma manera que en el proceso de beatificación.

Una vez terminado el segundo proceso del nuevo milagro comprobado, el Papa, si lo estima procedente, promulgará un Decreto por el que se ordena la canonización.  La fecha de la misma se decide en un Consistorio de Cardenales.

Es decir, que para canonizar a un ya beato por virtudes heroicas, ha debido probarse judicialmente y de manera rigurosa, en varias instancias y con muchos peritos, que han existido dos milagros. Pero si la canonización del beato es por vía de martirio, se debe probar sólo un milagro.

Los procesos de beatificación y de canonización están contemplados en la Constitución Apostólica “DIVINUS PERFECTIONIS MAGISTER” del  Sumo Pontífice Juan Pablo II.

En el Decreto de Beatificación de Juan Pablo II, se recogen brevemente los aspectos más importantes de su vida.

Su fecunda existencia, marcada no solamente por sus innumerables viajes apostólicos y escritos, lo hacen merecedor de ser canonizado, sin lugar a dudas.

Por: Patricia Alzate Monroy, Abogada y Doctora en Derecho

16 comentarios a “¿Cómo son los Procesos de Beatificación y de Canonización?”

  1. El Papa Francisco ha proclamado santa a la madre Teresa de Calcuta, en una multitudinaria ceremonia en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, hoy domingo 4 de septiembre. Más de 100.000 peregrinos se han congregado en las calles de Roma y la Plaza de San Pedro para seguir en directo la ceremonia, tanto en la plaza como en Via de la Conciliacion, los puentes de San Angelo y Vittorio Manuele y Plaza de Risorgimiento, donde se han instalado pantallas gigantes para facilitar el seguimiento del acto.

    El Santo Padre ha ejercido toda su autoridad como cabeza de la Iglesia universal a través de una oración y ha pronunciado la fórmula de canonización: “En honor de la Santísima Trinidad, por la exaltación de la fe católica y el incremento de la vida cristiana, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo y de los santos apóstoles Pedro y Pablo, después de haber reflexionado largamente e invocado la ayuda divina y escuchando el parecer de muchos de nuestros hermanos obispos, declaramos santa a Teresa de Calcuta”. Después, se ha llevado hasta el altar la reliquia de la beata. Y continuó: “Y la inscribimos en el Catálogo de los Santos, y establecemos que en toda la Iglesia sea devotamente honrada entre los santos”.

    Santa y Premio Nobel: La Madre Teresa será la primera Premio Nobel en subir a los altares de las Iglesia católica. La madre Teresa de Calcuta con su labor de ayuda a los más pobres y desfavorecidos en las calles de Calcuta, pero también en todo el mundo con sus centros de las Hermanas de la Caridad, es para la Iglesia católica el símbolo de lo que debe ser la misericordia sobre la que el Papa Francisco ha querido poner hincapié en este Año Santo.

  2. El Vaticano ya ha anunciado la fecha de canonización de la Madre Teresa de Calcuta, fundadora de la congregación de las Misioneras de la Caridad, para el próximo 4 de septiembre en Roma.

    La Canonización de la conocida también como “Santa de los pobres” será uno de los eventos más destacados del Jubileo de la Misericordia. Según el calendario, el 4 de septiembre de 2016 se celebrará el “Jubileo de los voluntarios y operadores de la misericordia”, en memoria justamente de la Madre Teresa cuya fiesta es el 5 de septiembre, día en que murió en el año 1997.

    El pasado 18 de diciembre el Vaticano anunció la aprobación del milagro atribuido a la Madre Teresa, la curación de un hombre brasileño que sufría de abscesos cerebrales.

  3. lorena dice:

    Ave Maria… buen dia hoy me surgio una duda a lo mejor ud lo sabe: las oraciones de los venerables solo son de uso privado? Y las imagenes del santo la iglesia las autoriza luego de la canonizacion? o pueden hacerse siendo venerables.

  4. Caso único en la Historia: una misma ceremonia con 4 Papas juntos.

    Como estaba previsto, este domingo 27 de abril, en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco, en presencia del Papa Emérito Benedicto XVI, declaró Santos a los Papas Juan Pablo II y Juan XXIII, con la siguiente fórmula litúrgica:

    “Por honor de la Santísima Trinidad, exaltación de la fe católica y el incremento de la vida cristiana, por la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo y de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y nuestra, luego de una adecuada deliberación y tras frecuente oración pidiendo la asistencia divina y habiendo recibido el consejo de muchos de nuestros hermanos Obispos declaramos y definimos Santos a los Beatos Juan XXIII y Juan Pablo II y los inscribimos en el Libro de los Santos y establecemos que en toda la Iglesia ambos sean devotamente honrados. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

    Una misma ceremonia litúrgica de canonización que reúne a la vez a cuatro Papas: dos canonizados, uno reinante y otro emérito. La Plaza de San Pedro estaba abarrotada de fieles de todo el mundo, más de un millón de asistentes, muchos de los cuales tienen la suerte de conocer a los cuatro Papas, por ser Papas del siglo XX.

    El Papa Francisco definió a San Juan XXIII y a San Juan Pablo II como “dos hombres valerosos”, destacando que “San Juan XXIII fue el Papa de la docilidad al Espíritu Santo”, mientras que “San Juan Pablo II fue el Papa de la familia”, durante la ceremonia de canonización concelebrada por 150 Cardenales y 700 Obispos ante la presencia de 24 jefes de Estado.

    Con un gran despliegue mediático de 2 mil 259 periodistas acreditados, procedentes de 64 países. Se dieron permisos a mil 230 cámaras de televisión de todo el mundo, a 219 fotógrafos, 174 reporteros radiofónicos y 636 periodistas de prensa escrita, a lo que se suman los cerca de 400 periodistas acreditados permanentemente en la Santa Sede.

    Para más información de esta ceremonia de canonización.

  5. El primer Santo de la Historia “canonizado” por el mismo Jesús:

    No hay que olvidar que San Dimas, el Buen Ladrón, fue el primer Santo de la Historia canonizado por el mismo Jesús. Es un caso único e irrepetible narrado en los Evangelios sobre la conversión del Buen Ladrón, quien fue crucificado a la derecha de Jesucristo y le reconoció como Hijo de Dios, por lo que obtuvo de Él una promesa que no hizo a nadie más, la de abrirle las puertas del Cielo antes, incluso, que a los grandes patriarcas y profetas del Antiguo Testamento.

    El breve diálogo es narrado así:

    San Dimas: Acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.

    Jesús: En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el Paraíso.

  6. Ya hay fecha para la canonización de los Papas Juan Pablo II y Juan XXIII, será el 27 de abril de 2014. Efectivamente, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico Vaticano, esta mañana a las 10, el Santo Padre Francisco celebró el Consistorio Ordinario Público para la Canonización de los Beatos Papas Juan XXIII y Juan Pablo II. El Papa Francisco ha decretado que los Beatos Juan XXIII y Juan Pablo II sean inscritos en el Libro de los Santos el 27 de abril del próximo año 2014, segundo domingo de Pascua y de la Divina Misericordia.

  7. El Papa Francisco autorizó la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII

    El Santo Padre ha recibido esta mañana en audiencia al Cardenal Angelo Amato, S.D.B., Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y autorizó hoy la canonización de Juan Pablo II (1978-2005) y de Juan XXIII (1958-1963). El Pontífice firmó el Decreto que reconoce la atribución de un segundo milagro por intercesión de Juan Pablo II, el Papa polaco que gobernó la Iglesia Católica Romana de 1978 a 2005.

    En el caso de Juan XXIII, Francisco consideró que no era necesario demostrar que haya intercedido en un milagro.

    El Sumo Pontífice ha aprobado igualmente los votos favorables de la sesión ordinaria de los padres Cardenales y Obispos acerca de la canonización del beato Juan XXIII (Angelo Giuseppe Roncalli) y ha decidido convocar un consistorio que se ocupará también de la canonización del beato Juan Pablo II (Karol Józef Wojtyla).

  8. JUAN PABLO II SERÁ CANONIZADO:

    La Congregación para la Causa de los Santos, que preside el Cardenal Angelo Amato, aprobó hoy el segundo milagro por la intercesión del Beato Juan Pablo II que llevará a la proclamación como Santo del Papa Karol Wojtyla. Ahora sólo falta que el Papa Francisco promulgue el Decreto por el que se reconoce ese milagro que abre las puertas a la Canonización del Papa polaco (1920-2005), que podría celebrarse a finales de este año. La fecha de la ceremonia la fijará el Pontífice durante un Consistorio de Cardenales.

  9. […] Papa Juan Pablo II, recientemente beatificado, tenía una gran preocupación por estos fieles católicos; y así lo escribió en el documento de […]

  10. gonzalo dice:

    El Papa Benedicto XVI ya proclamó beato, en la Plaza de San Pedro, a su predecesor Juan Pablo II (1978-2005) durante una imponente y multitudinaria ceremonia que congregó, en la capital italiana, a más de un millón de personas provenientes de todo el mundo. Además, la ceremonia fue vista en directo por televisión por millones de creyentes y no creyentes de los cinco continentes.

    “Percibíamos el perfume de su santidad”, reconoció durante su homilía Benedicto XVI, quien elogió “la fuerza de un gigante” que logró “invertir” la tendencia de “la sociedad, la cultura y los sistemas políticos y económicos” a abandonar el cristianismo.

    El culto litúrgico del nuevo beato será celebrado el 22 de octubre de cada año, en el aniversario del comienzo del pontificado de Juan Pablo II en 1978.

  11. jose dice:

    A pesar de que la beatificación, como bien ha respondido la doctora es un proceso local, con ella, el santo que inscrito en el martirologio romano, con lo que se le puede celebrar (conmemorar, mas bien) en cualquier parte como memoria libre, aunque no claro de manera “oficial”: esto es, el 22 de octubre, que será fiesta del Beato Juan Pablo II, será la memoria del mismo en Roma y en Polonia, pero si en cualquier otro lugar un sacerdote cree pastoralmente conveniente celebrar la misa del beato, puede hacerlo tranquilamente, incluso tambien cualquier otro día como misa votiva (que muchos lo harán, creo yo).

    Lo que tengo dudas es, que se hace ahora (abril de 2011) en que Juan Pablo II sigue siendo venerable pero la beatificación ya está anunciada, los textos liturgicos publicados, etc.? Mi parroquia iremos a Polonia antes de la beatificación. Podremos orar, aunque sea de forma “semipublica” con los nuevos textos y pedir la intercesión del Beato, aunque falten 5 o 6 dias para que lo sea de manera solemne? Que dice el derecho canonico y las leyes pontificias??
    (Conozco las leyes liturgicas, pero no las canonicas…)

    Gracias!!!

    • Hay que precisar varias cuestiones respecto a su pregunta:
      1. La beatificación no es sólo un proceso local: inicia en la Diócesis y continúa en la Santa Sede (Sagrada Congregación para la Causa de los Santos) y se define con la aprobación del Santo Padre.
      2. El martirologio romano hace referencia a los “mártires” canonizados. No todos los santos o beatos son mártires.
      3. Ante el carácter de excepcionalidad que reviste la beatificación del Venerable Juan Pablo II, de feliz memoria, que tendrá lugar el 1 de mayo de 2011 en la Basílica de San Pedro en Roma, presidida por el Santo Padre Benedicto XVI y a raíz de numerosas peticiones en relación con el culto litúrgico en honor del nuevo Beato, según los lugares y los modos establecidos por el derecho, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha hecho un Comunicado al respecto, fechado el pasado 2 de abril de 2011.

  12. […] la luz de su influencia histórica en el momento presente y futuro de la humanidad. El tiempo corroborará la grandeza de su personalidad, de su pensamiento, de su humanidad y de su coherencia de vida al encarnar […]

  13. jesus cavazos dice:

    doctora.
    me podria explicar brevemente la diferencia entre canonizar y beatificar.
    gracias y un afectuoso saludo
    jesus cavazos

    • Los procesos de beatificación y de canonización, son dos procesos distintos, pero consecutivos. Es decir, no se puede canonizar a quien antes no se ha beatificado.

      El Papa Benedicto XVI ha comenzado a delegar en su Pontificado, la presidencia de los ritos de beatificación en un Cardenal, lo que subraya la diferencia entre una beatificación y una canonización, aunque ambos sean actos de carácter pontificio, es decir, competencia exclusiva del Santo Padre.

      Con las beatificaciones el Papa concede que localmente o en determinadas familias religiosas se pueda rendir culto público a un siervo(a) de Dios; mientras que con las canonizaciones, que implican a su Magisterio infalible, el beato es declarado santo y el culto se convierte en obligatorio y universal, esto es, para toda la Iglesia.

      En las canonizaciones, la Iglesia actúa con un pronunciamiento que tiene el carácter de decreto definitivo y preceptivo para toda la Iglesia, comprometiendo el magisterio solemne del Romano Pontífice. Mientras que en el caso de las beatificaciones esto no sucede.

      Los beatos son venerados públicamente, pero solo por la iglesia local, no se incluyen en el calendario ni en el santoral romano ni se proponen a toda la Iglesia. Con el Papa Benedicto XVI, se vuelve a los orígenes de la beatificación como un proceso local, en sus diócesis respectivas.

      Mediante la canonización se concede el culto público en la Iglesia universal, se le asigna al Santo un día de fiesta en el Santoral Romano y se le pueden dedicar iglesias y santuarios. La canonización compromete la infalibilidad pontificia.

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